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jueves, 16 de febrero de 2017

Mostar y sus marcas de guerra, Bosnia Herzegovina

Días 11 y 12

Penúltimo día en mi aventura en solitario por los Balcanes, y hoy tocaba cruzar la frontera para visitar Mostar, en Bosnia Herzegovina.

Aunque odio viajar como un borrego y en procesión, de nuevo había contratado una excursión por ser lo más fácil y barato para cambiar de país y volver en el mismo día, ya que al hacerlo por libre se perdía mucho tiempo en la frontera validando pasaportes y demás.


A medio camino hicimos una parada para estirar las piernas, ir al lavabo y como no, comprar en alguno de los puestecitos que esperaban con ansia los buses de turistas...he dicho ya que odio ir como borregos??


Sinceramente no me acuerdo del nombre del pueblo, lo que si me llamó la atención era la mezcla de religiones que allí habían, y contradictoriamente la paz que se respiraba.



Nunca antes había cruzado una frontera por tierra, así que cuando llegamos a ella no sabía como sería el procedimiento de pasaportes y demás.

Lo bueno de ir en "procesión" ( lo único bueno creo ), era que la guía se encargaba de todo, así que lo único que hice fue darle mi pasaporte y esperar cómodamente en mi asiento a que los aduaneros revisaran la documentación y nos dejaran entrar en Bosnia Herzegovina.
Mostar es la ciudad más importante de Bosnia Herzegovina, está situada a orillas del río Neretva y es la quinta ciudad más grande del país. Recibe el nombre por su famoso puente, el Stari Most ( puente viejo ) y por los guardianes que cobraban el pasaje llamados mostari.


Entre 1992 y 1993, después de que Bosnia y Herzegovina declarase su independencia de Yugoslavia, la ciudad de Mostar fue objeto de un asedio de 18 meses. El Ejército Popular Yugoslavo (JNA) en primer lugar bombardeó Mostar el 3 de abril de 1992 y durante la siguiente semana estableció gradualmente el control sobre una gran parte de la ciudad. 


El 12 de junio de 1992, el Consejo de Defensa Croata (HVO) y el 4º Cuerpo de la ARBiH (que fue uno de los cinco cuerpos que más tarde serían siete formados en 1992) en una acción conjunta acumularon suficiente fuerza como para forzar al Ejército Popular Yugoslavo de Mostar, quien respondió con bombardeos.


Entre los monumentos destruidos estaban un monasterio franciscano, la catedral católica y el palacio del obispo (con una biblioteca de 50 000 libros), una serie de instituciones seculares, así como la mezquita Karadžoz-bey y otras trece mezquitas.

El 18 de noviembre de 1991, la rama en Bosnia y Herzegovina de la Unión Democrática Croata (HDZ), proclamó la existencia de la República Croata de Herzeg-Bosnia, como un "todo político, cultural, económico y territorial" en Bosnia y Herzegovina. Mostar se dividió en una parte occidental, que estaba dominado por las fuerzas croatas y una parte oriental, donde se concentró el Ejército de la República de Bosnia y Herzegovina en gran medida con la mayoría de la población bosnia expulsada de sus hogares en la parte occidental de la ciudad durante la guerra.


Después de la guerra, el TPIY acusó al liderazgo de la República Croata de Herzeg-Bosnia de los crímenes de guerra y contra la humanidad, incluyendo la destrucción del puente Stari Most.


El puente de piedra, el Stari Most ("puente viejo"), fue erigido en 1566 bajo las órdenes del gobernante otomano Suleiman el Magnífico.
Más tarde convertido en símbolo de la ciudad, el Stari Most es una de las estructuras más importantes de la época otomana y fue diseñado por Mimar Hayrettin, un alumno del famoso arquitecto otomano Mimar Sinan.

El Stari Most contaba con 28 metros de longitud y 20 metros de alto, y rápidamente se convirtió en una maravilla de su tiempo. El famoso viajero Evliya Çelebi escribió en el siglo XVII: "el puente es como un arco iris volando hacia el cielo, que se extiende desde un acantilado a otro. Yo, un pobre y miserable esclavo de Alá, habiendo pasado por 16 países, nunca ví un puente tan alto. Está tirado de roca en roca tan alto como el cielo".




El puente fue destruido por unidades del Consejo Croata de Defensa durante la guerra de Bosnia, el 9 de noviembre de 1993 a las 10:15 horas.


Hoy en día a parte del interés turístico que despierta el puente por su trágica historia, también lo hace por los increíbles saltos que muchos jóvenes se atreven a realizar desde su punto más alto, sin cuerdas ni protecciones, cayendo en picado al río Neretva.


En el bazar turco Kujundziluk se pueden comprar todo tipo de souvenires, desde preciosas lámparas morunas,


a camisetas con mensajes políticos,


o todo tipo de menaje de cocina de llamativos colores.


Otra de las cosas que se pueden hacer en Mostar es visitar la Mezquita Koski Mehmed Pasha.


Fue construida a principios del siglo XVII por Koski Mehmed-Pasha.


Desde el minarete, a sólo cinco metros del río Neretva, se puede disfrutar de una espectacular vista panorámica de la ciudad. 

La caminata me había abierto el apetito y nada mejor que sentarse frente al mítico puente de Mostar a comerse unas salchichas tradicionales bosnias con cebolla cruda y pan de pita, mmmmmmmmm!


Seguía paseando por las calles de Mostar y seguía asombrándome con las marcas de las balas en las paredes de las casas. Me acordaba de cuando era pequeña y veía en la tele las desgarradoras imágenes de la guerra de Bosnia, y ahora 20 años más tarde estaba yo allí viendo las cicatrices en directo.



De vuelta en Dubrovnik, aproveché las últimas horas en el país para sacar alguna fotillo con el móvil ( ya que mi cámara había acabado en el fondo del mar el día anterior ).

La entrada a la ciudad amurallada se hace por la puerta de Pile, que recuerda la época en que la ciudad se cerraba por la noche. Sólo los católicos podían permanecer en su interior. Se levantaba entonces el puente levadizo (que sigue en pie custodiado por la imagen de san Blas, patrón de la ciudad ) y se cerraban las puertas.


Al cruzarla llegamos a la Stradun, la calle principal de Dubrovnik. 
Está pavimentada con caliza, tiene una longitud de unos 300 metros y discurre por la Ciudad Vieja.


Elegir la cena no fue difícil con tanta terraza montada en la calle y tantos relaciones públicas vendiéndote su local como lo mejor de la ciudad.


Tras la cena me fui a dar una vueltecilla antes de volver al hostal y me topé con esta piedra justo en la entrada del Monasterio de San Francisco. Vi que la gente trataba de subirse a ella mirando a la pared, y es que según cuenta la tradición quien consigue quitarse y ponerse la camiseta subido a ella y sin perder el equilibrio tendrá suerte en el amor. 


La piedra se encuentra al lado de la farmacia Mala Braca, famosa por ser la más antigua de Croacia y la tercera más antigua de Europa, donde se conservan el mobiliario, los utensilios, las fórmulas y hasta el laboratorio originales.


Bajando la Stradun hasta el final se llega al puerto de Dubrovnik, buen lugar para contratar las excursiones a las islas o para degustar la rica gastronomía costera croata.


La ciudad tiene monumentos, piedras, escalones e historia por todos sus rincones, así que los amantes del arte tienen aquí su paraíso.


Y los seguidores de juego de tronos también, ya que hay tiendas con merchandising por toda la ciudad.


Empezaba a hacerse tarde y no tenía ganas de tener ningún otro percance así que subí las escaleras del callejón que llevaba a mi alojamiento con un poco de pena al ser la última noche en aquel país que tanto me había sorprendido.


A la mañana siguiente tocaba recogida de bártulos y traslado en bus al aeropuerto de Dubrovnik.

Al principio del viaje la verdad no estaba muy motivada y no pensaba que Croacia me fuera a gustar tanto, pero ahora podía decir que es uno de los países europeos más bonitos, tanto por su naturaleza, como por sus islas y playas, como por sus monumentos e historia, un 10 para Croacia!





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lunes, 6 de febrero de 2017

Islas Elaphiti. Croacia

Día 10

El día anterior había comprado una excursión de la manera mas curiosa. Me acerqué a los kioskitos turísticos que había en el puerto y tras comparar los precios en todos me decanté por uno que me ofrecía sacar el precio al azar a lo trilero. El precio más alto era el que me ofrecía el resto así que intenté probar suerte con él, y al final...clin clin! Me llevé el precio más bajo, yeeeaaahhh!

A la hora indicada estaba en el lugar citado con ganas de montar en el barco rumbo a las Islas Elaphiti.

Las Elaphiti o también llamadas Islas de los Ciervos son Daksa, Kolocep, Sv. Andrija, Lopud, Ruda, Sipan, Jakljan, Tajan y Olipa, aunque solo tres de ellas están habitadas, Sipan, Lopud y Kolocep.
Se encuentran a pocos kilómetros de Dubrovnik y son perfectas para hacer una excursión de día.



Una vez hechas las presentaciones por parte del guía y del patrón, los diez pasajeros que habían y yo embarcamos en una lancha pequeñita y empezamos la navegación.

Primero paramos en Lopud donde nos dejaron media hora para hacernos una pequeña idea de como era la isla y para darse un chapuzón en su relajadas y transparentes aguas, ( no nos dio tiempo a hacer nada más ).


Lopud es la segunda isla más grande del archipiélago de las Elafitas y la más desarrollada turística y económicamente. Es una isla de frondosa vegetación mediterránea y subtropical y de hermosos jardines, parques y playas.

Por ella no circula ningún coche, lo que la convierte en un lugar ideal para descansar del estrés de tierra firme.

De vuelta al barco, la siguiente parada sería Sipan, la más alejada de las Elafitis a unos 30 kilómetros de Dubrovnik. 
Es una isla larga y angosta con una población de poco más de 500 habitantes. 

Allí nos esperaba una rica comida a base de pescado servida en un enorme barco de madera, a lo "pirata style".


La comida estuvo genial pero apenas nos dejaron tiempo para disfrutar de la isla, típico en excursiones organizadas...ya empezaba a estar hasta las narices de ir en "procesión". Menos mal que entre todo el grupo habían un chico y una chica también viajando solos, y viendo el percal del resto de pasajeros ( chinos octogenarios ), nos unimos y pasamos el resto de la excursión juntos.

Dimos un breve paseo y un rápido baño mientras nos contábamos un poco nuestra vida antes de montarnos de nuevo en la lancha rumbo a la tercera y última isla, Kolocep.


Kolocep, llamada Kalamota por sus habitantes, se sitúa más cerca de la ciudad de Dubrovnik (a solo 20 minutos en barca).

En esta isla nos dieron un poco más de vidilla que en las anteriores y nos dejaron bastante más tiempo libre, así que mis nuevos amigos del barco y yo nos fuimos a comprar unas botellitas... nada mejor que unos cubatillas tumbados al sol para finalizar la jornada.


Entre baños y tragos se nos pasó el rato volando y cuando más agusto estábamos ya teníamos que regresar al barco de nuevo,


aunque ahora con alegría en el cuerpo!!!


Alegría que pasó al llanto rápidamente... Este fue el momento trágico de mi viaje, me subí al barco y me puse con mis coleguillas en la proa para disfrutar del paseo tomando el solecito, y allí estábamos tan agustito hasta que vino una ola que nos pegó en toda la cara y que nos quitó la tontería de golpe. Al levantarnos para meternos dentro de la lancha vino otra y esta hizo mover el barco de tal manera que salí disparada resbalando hacia la popa, chocando al final y perdiendo la cámara la fotos que llevaba en la mochila (abierta...). 
Así que hasta luego a todas las fotos de mi viaje por Croacia, JODERRRRRRRRRR!!!!
Aunque tuve que dar gracias de que no se hubiera caído la cartera al agua, porque sin dinero, ni documentación, ni tarjetas ni nada no se que hubiera hecho...


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miércoles, 25 de enero de 2017

Dubrovnik. Croacia

Día 9

Se acabó la ruta de islas. Volvía a tierra firme y lo hacía en barco a la tan turística ciudad de Dubrovnik.

Tras dejar bártulos en el hostal me fui a pasear por sus empedradas y curiosas calles.


Dubrovnik (la antigua Ragusa) es la capital del condado Dubrovnik-Neretva. Se encuentra situado a 495 km. de la capital de Croacia, Zagreb, a 340km de Zadar y a uno 216 km. de Split. La palabra Dubrovnik significa Robledal, nombre que describe la cantidad de arboles de este tipo que existieron en la zona.


Fue una de las ciudades que mas sufrió la guerra contra Serbia, de hecho sus heridas aun no se han cerrado a pesar de los grandes esfuerzos que se realizan para que esta bella ciudad brille como lo hizo antaño.
Fue bombardeada duramente en 1991 ( cayeron mas de 2000 bombas) por ello la mayoría de sus edificios y viviendas son nuevos.

Dubrovnik esta rodeada por una gran muralla que alberga 16 torres que datan del Siglo X, aunque fueron restauradas en el siglo XVII. 

Las paredes realizan un recorrido ininterrumpido de aproximadamente 1940 metros de longitud, que rodea la mayor parte de la ciudad antigua, y alcanzan una altura máxima de unos 25 metros.

La mayor parte de los muros existentes y fortificaciones fueron construidos durante los siglos XIV y XV, pero se han ampliado y fortalecido continuamente hasta el siglo XVII. 
Esta compleja estructura, se encuentra entre las mayores y más completas de Europa.



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jueves, 19 de enero de 2017

De Hvar a Korcula. Croacia

Día 8

La parada en Stari Grad la había hecho principalmente porque desde allí es desde donde se cogían los barcos hacia la siguiente isla de la lista, Korcula (léase Korchula).



Esta isla tiene una superficie de 279 km²: 46,8 km de longitud y una media de 7,8 km de ancho, y es la segunda isla más poblada del Adriático.

La ciudad vieja está fortificada y sus calles están distribuidas en forma de espinas de pez que permiten la libre circulación del aire pero protegen de los vientos fuertes, está firmemente construida en un promontorio que controla la estrecha zona entre la isla y tierra firme. 




Todas las estrechas calles de Korcula son peatonales, con la única excepción de la calle que va a lo largo de la muralla sudeste.

La ciudad es notable por su estatuto, que data del año 1214 y en el cual se prohibía la esclavitud, convirtiendo a Korcula en el primer lugar del mundo en derogar dicha práctica.



De acuerdo a una tradición local, Marco Polo nació en Korcula en 1254, aunque no hay pruebas de esa historia. Se sabe sin embargo que la República de Génova derrotó a Venecia en una bien documentada “batalla de Curzola” (el nombre italiano de la isla Korčula), que sucedió en las costas de la isla en 1298. Y posiblemente Marco Polo fue hecho prisionero por los genoveses y pasó un tiempo en una prisión en Génova, escribiendo sus viajes.


Hubiera o no nacido allí Marco Polo, la isla había aprovechado esto como reclamo turístico, y era inevitable no toparse de pronto con la casa donde había nacido,o con el museo de sus objetos personales, o con las tiendas que vendían recuerdos con su firma, o con las inscripciones que habían por las calles con sus viajes, etc.

Me hinché a sacar fotos y a documentarme acerca de este hombre, pero desgraciadamente mi cámara sufrió un accidente días más tarde y perdí todas las fotos que había hecho a partir de Split, bueno perdí las fotos y la cámara...así que mi gran reportaje fotográfico de la historia de este gran viajero se quedó sólo en mi memoria. Justo ese día apenas saqué fotos con el móvil, así que sólo me puedo limitar a contar lo que vi, o mejor dicho lo que cuentan los korchuleños.



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lunes, 19 de diciembre de 2016

De Brac a Hvar. Croacia

Día 7

Seguía la maratón de visitar sitios y hoy tenía previsto abandonar Brac para pasar a la siguiente isla, Hvar.

El día amaneció lloviendo no, diluviando como lo había estado haciendo toda la noche anterior, así que mi plan de volver a la playa y pasar allí la mañana buceando se fue al traste. Pero como al mal tiempo buena cara pues nada me fui a comprar un paraguas porque mi chubasquero no era suficiente para tal diluvio, y me metí en un bar local a tomar algo calentito, a relacionarme con los isleños y a que pasaran las horas hasta la salida del barco, si es que salía con semejante temporal...



La isla de Hvar es la isla más larga del adriático con 68 km de este a oeste y una anchura máxima de 11 km, muy atractiva para el viajero por sus calas y por su vegetación, principalmente lavanda y romero.


El puerto de Hvar, es realmente bonito y se puede recorrer tranquilamente en una tarde. 

En lo alto de la ciudad se encuentra la Fortaleza Spanjola, que se construyó en 1579 después de la explosión que devastó la antigua fortaleza.


En la actualidad, la fortaleza incluye un moderno complejo turístico, y ofrece una magnífica vista de la ciudad y de la cadena de islas situada justo enfrente llamada Pakleni Otoci.


Como en otras ciudades de Croacia, su casco histórico tiene su encanto con tanta callejuela empedrada.


Estuve perdiéndome por aquel encantador puerto deportivo y por todas sus rincones durante todo el día.

Alojarse y comer en esta parte de la isla puede ser algo arriesgado, ya que los precios están super inflados debido al tipo de turismo que recibe. 


Así que lo mejor es visitarla unas horas y dormir en otra parte de la isla. Yo escogí Stari Grad, a 20km del puerto.



Así que aproveché las horas que me quedaban hasta coger el autobús para bordear un poco la isla por su parte derecha. Me encontré con unas calas y con unos xiringuitos de plataformas sobre el mar acojonantemente guapos, qué pena no tener más tiempo para disfrutarlas...


Llegué a Stari Grad ya de noche, y encontrar el alojamiento que había reservado fue complicado de la ostia. Todo estaba a oscuras a pesar de ser las 7 u 8 de la tarde, llevaba un mapa con la ubicación y el  nombre del lugar pero por más que preguntaba nadie parecía conocerlo. Ya me estaba preocupando de donde coño había reservado cuando de repente me lo encontré de casualidad.
Realmente el callejón donde se encontraba lo hacía poco accesible y si se le sumaba la poca iluminación, ya era imposible de localizar.

Me quedé en recepción por un largo rato esperando a que alguien me atendiera. Por más que tocaba la campanita allí no venía nadie...
Cuando la mesa que llevaba observando desde que entré por la puerta acabó su cena, se levantó un señor y vino a tenderme como si nada..., después de lo que me ha costado llegar encima tengo que esperar a que acaben de cenar para que me den mi habitación?...

Y ya no digo como era la habitación, ni el baño compartido, ni la limpieza general del lugar...todo un acierto vaya.

Por cierto el maravilloso lugar se llamaba SUNCE Hostel, 100% NO recomendable.



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domingo, 4 de diciembre de 2016

De Split a las Islas Croatas. Zlatni Rat, Isla de Brac

Día 6


En todas mis vacaciones suelo reservar días para visitar playas, un viaje sin mar es como un viaje incompleto para mi, así que aproveché el buen tiempo de finales de septiembre que me estaba haciendo por Croacia para visitar las isla dalmatas, en busca de solecito, relax y chapuzones.

A las 8 de la mañana el barco zarpaba desde Split hasta la Isla de Brac, trayecto que duraba una hora.




El barco me dejó en el puerto de Supetar, pero mi objetivo estaba en la otra punta así que cogí un autobús hasta Bol.



Por fin en mi pedazo de habitación con baño y terraza privada, cogí los bártulos playeros y me fui corriendo a la playa que tanta ganas tenía de conocer, la de Zlatni Rat.


Esta playa aparte de por sus limpias y transparentes aguas, es famosa por su forma, siempre cambiante debido a las mareas, a las corrientes y al viento, virando hacia el mar con 634 m de largo. 

Se accede a través de un gran agradable paseo bordeando el mar.



Antes de llegar al final se pasa por otras playas, igual de bonitas y algo más tranquilas quizás.




Nada  más llegar a la playa, bastante solitaria por cierto, los pocos chiringuitos que habían ofertaban sus bebidas y frutas naturales a precios de risa, y que mejor para empezar una tarde playera que con un vaso de fruta fresca variada.





Tras unas cuantas horas al sol, cuando empezó a oscurecer regresé al apartamento.

El trayecto hasta el centro también se puede hacer en taxiboat para los más perezosos.









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