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jueves, 25 de octubre de 2007

Último día en Grecia

Día 8

Bueno, pues hoy a las 7 de la mañana desembarcábamos de nuevo en Atenas.

Decidimos, para las poquitas horas que nos quedaban en este maravilloso país, aprovechar al máximo su capital, y ver todo lo que no habíamos visto la semana anterior.

Empezamos a caminar sin un rumbo fijo y nos topamos con el cambio de guardia de los "evzones" en la céntrica Plaza Syntagma, donde se encontraba el Parlamento. Aquí se encuentra la Tumba del Soldado Desconocido al cual los colegones estos le rendían homenaje.

Este cambio de guardia lo hacen cada día a cada hora, pero el más espectacular ( con banda de música y tal ) lo hacen los domingos a las 11h.

Seguimos caminando y viendo edificios que el primer día no vimos.

Pasamos por el Museo Nacional...

Por el Propylaea ( centro de ceremonias y rectorado de la Universidad de Atenas )...

El barrio de Monastiraki, que no tenía tanto encanto de día como de noche...

Llegamos a una calle repleta de tiendas, y aprovechamos para hacer la últimas compras griegas.

Luego pillamos el metro para llegar al hotel donde habíamos dejado las maletas, cualquiera se enteraba de donde estaba con este alfabeto taaaaaaaaan complicado!!!

Y aquí acababa nuestro viaje por tierras griegas, había sido toda una experiencia y nos volvíamos a España con un buen sabor de boca y con ganas de repetir este maravilloso destino, "ANDIOSAS GRECIA!!!"






























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jueves, 11 de octubre de 2007

Cruceo por las Islas Griegas. Heraklion y Santorini


Día 7


Hoy tocaba madrugón otra vez, a las 7 desembarcábamos en el puerto de Heraklion, la capital de Creta.

Qué bonito amanecer...



Heraklion o Iráklion (anteriormente llamada Candía) es una ciudad situada en la costa norte de la isla de Creta, la capital y el principal puerto marítimo de la isla. Está rodeada por fortificaciones construidas durante la edad media por los venecianos.

Fue fundada en el siglo IX por los árabes, en el lugar donde se cree que se encontraba la antigua Herakleion, el puerto marítimo de la antigua Cnosos.
En el siglo XII, Heraklion fue una posesión de los genoveses, que fortificaron la ciudad.
Después estuvo bajo la influencia de Venecia hasta el siglo XV. En 1669 pasó a formar parte de Turquía hasta que, en 1913, los turcos cedieron Creta a Grecia. En la II Guerra Mundial, Heraklion sufrió importantes destrucciones durante la invasión aérea alemana de Creta, en 1941.

Ya que el Palacio de Knossos ( la principal atracción de la isla ) se encontraba cerrado debido a las elecciones que se celebraban en breve, visitamos la fortaleza veneciana del siglo XVI, y poco más pudimos hacer en aquella isla a tan tempranas horas de la mañana, que no estaban ni las calles puestas...


Entramos a una iglesia, por hacer algo, y el cura muy majo nos regaló unas velas, y aunque no somos muy creyentes allí que las pusimos con el obligado deseo, " a ver si Dios escucha nuestras plegarias...".




Una vez en el barco zarpamos rumbo a la siguiente isla, y aprovechamos la mañanita para pegarnos unos baños en la piscinita y en el jacuzzi, en el que se estaba de lujo con una caipirinha fresquita en la mano!!

Después de comer, fuimos al camarote a cambiarnos para bajar a Santorini, y desde el ojo de buey ya podíamos ver las piedras volcánicas que ofrecía esta fascinante isla.

Santorini es lo que queda de una enorme explosión volcánica que destruyó los primeros asentamientos existentes, haciendo desaparecer gran parte del territorio de la antigua isla y provocando la creación de la caldera geológica actual.

En la isla tuvo lugar una de las mayores erupciones volcánicas de la prehistoria reciente, la cual ocurrió hace aproximadamente 3.500 años.
La erupción dejó una enorme caldera rodeada por depósitos de ceniza volcánica y, según algunas teorías, pudo haber causado indirectamente el colapso de la civilización Minoica de la isla de Creta, situada 110 km al sur, causando un gigantesco tsunami. Otra teoría sostiene que la erupción de Thera podría ser la inspiración principal de la leyenda de la Atlántida.


El hecho de que antes fuera un volcán, había provocado que el pueblo se asentara a 370 metros de altura respecto al mar, por tanto para subir arriba teníamos que elegir entre tres de los medios posibles: en teleférico, en burro o andando ( los 300 y pico de escalones que habían ).


Para subir elegimos el teleférico, que creo que fueron 3 0 4 euros, que se agradecen porque la verdad no me imaginaba subiendo a pie tantas escaleras...


Santorini es bastante parecido a Mykonos en cuanto a la estructura de sus casas y a sus cúpulas azules.

La caldera es una de las cosas que más impresiona de Santorini.

La explosión fue muy intensa y la emisión de polvo oscureció la atmósfera lo suficiente como para que el hecho fuera observado en China. El enfriamiento del tiempo ha quedado registrado en anillos de los árboles incluso en Canadá.
En Egipto, jeroglíficos datados de ese periodo muestran que la nube lo asoló; un escriba egipcio escribió: El sol se ha ocultado, nadie se ve en la sombra, las cosechas han muerto, ahora debemos sobrevivir.
Este fenómeno duró nueve días en Egipto, medio día en China y se estima que una hora en la Antártida.


El pueblo es muy acogedor, y estuvimos caminando por sus calles y haciendo compritas, piedras pómez que aquí eran de una calidad excelente, cacahuetes cubiertos como de sésamo típicos de la isla, etc.


Habían un montón de restaurantes y cafeterías que ofrecían unas vistas a la caldera impresionantes.


Los había de todos los tipos, desde mesitas justo al borde del precipicio, a cómodos sofás o tumbonas con la caldera enfrente, que lujazo!!






La verdad es que impresionaba, lo que había creado la naturaleza mezclado con la humanidad, cómo el hombre había llegado a este volcán medio sumergido en el mar y lo había acondicionado a las mil maravillas para poder residir en él.

Tras la visita al pueblo, teníamos que bajar los escalones, y esta vez elegimos el burro como medio de transporte. Y nos fuimos a la estación de burros.

Allí tuvimos que esperar un poquito a qué hubieran más turistas para bajar porque sino al colegón no le salía rentable, y nosotras metiéndole caña porque como tardara mucho íbamos a perder la lancha.


El paseíto fue un poco tortuoso, porque de vez en cuando el burro se pegaba algún tropezón y yo ya me veía con los dientes en el suelo, o sino cuando empezaban a morderse entre ellos, mareeee!!!, pero lo pasamos muy bien y nos reímos un montón, jejeje!!

Una vez en el barco, muy a nuestro pesar, tuvimos que dejar las maletas antes de la 1 de la madrugada en el pasillo para que los mozos las recogieran y las prepararan para el desembarque del día siguiente, cosa que a mi no me pareció bien porque ya me la imaginaba perdida otra vez, así que nos tuvimos que hacer una bolsa con la ropa del día anterior, el neceser y tal...

Esa noche el barco se movió más de lo habitual, había bastante oleaje y la verdad que lo pasamos un poco mal, yo miraba por el ojo de buey y veía romper las olas con una furia descomunal, las puertas del armario del camarote se abrían y se cerraban solas, y caminar por el barco era como si llevaras 8 copas de más...
( Cuando regresamos a España nos enteramos que aquella noche había habido un pequeño maremoto...)



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miércoles, 10 de octubre de 2007

Crucero por las Islas Griegas. Kusadasi y Patmos

Día 6

La noche anterior nos habían dejado el itinerario del día siguiente, y hoy llegábamos a Turquía a las 7 de la mañana.

Tras la ducha y el desayuno pero todavía con los ojos pegaos subimos a cubierta para ver el amanecer turco.

Era bastante diferente de lo que habíamos visto hasta ahora, aquí no habían casitas blancas como en Mykonos, lógico estábamos en otro país, y estábamos ansiosas de bajarnos del barco y empezar a recorrer este país desconocido hasta el momento.

Llegamos al puerto de Kusadasi, que significa "Isla del pájaro". Localizado en un golfo magnífico y conocido por su agua chispeante, amplias playas arenosas y su gran puerto con capacidad para 600 barcos.

El principal atractivo de esta zona de Turquía eran las ruinas de Efeso. Para ello teníamos la posibilidad de contratar la excursión en el barco al módico precio de 46 euros, o bien hacerla por nuestra cuenta. Y optamos por la segunda opción, hicimos amistad con una pareja de recién casados muy majos, y entre los cuatro pillamos un taxi que nos costó 50 euros ( 12.5 eu cada uno ). La ventaja aparte del precio era la comodidad de ir a tu ritmo, sin los mogollones de la gente y a la vuelta pudimos irnos de compras, cosa que los que contrataron la excursión con el barco, no pudieron hacer por falta de tiempo.

Si existe un gigantesco museo al aire libre, ese era Éfeso. Está considerado una de las zonas arqueológicas más grandes del mundo y no es para menos, dada la gran cantidad de obras antiguas exhibidas en su lugar original.

Como dato curioso, fue la primera ciudad del mundo que por la noche iluminaron las calles principales.


La entrada eran 7 libras turcas, unos 5 euros, y sólo se podía pagar en libras, y como no teníamos me compré un libro de las ruinas de Efeso y pagué en euros para que el cambio fuera en libras.


Bien pues con el libro en una mano y la cámara en la otra, nos dispusimos a comenzar el recorrido, con la ventaja de que como habíamos llegado en taxi, lo habíamos hecho antes que los autocares de turistas por lo que cuando empezamos la visita sólo estábamos nosotros.

Situadas muy cerca de la Puerta de Magnesia, todavía hoy se mantenían en pie las paredes y las bóvedas de los baños romanos. Sin embargo, lo que más llamaba la atención eran los restos del extraordinario sistema de cañerías con los conductos de agua hechos de barro cocido.


Un poquito más adelante, nos encontramos con el Palacio de Concejo ( El Pritaneo ).

El Pritaneo era el ayuntamiento de Éfeso, construido en el siglo III a.C. aunque no se terminó hasta época de Augusto y se restauró en el siglo III d.C.
Todavía hoy podían apreciarse las altas columnas, dedicadas a Artemisa, la gran diosa protectora.
Las columnas formaban el hogar sagrado del Pritaneo, donde ardía el fuego sagrado alimentado por los sacerdotes o curetos.


Llegamos a La Vía de los Curetos (o sacerdotes del templo), era considerada la vía sagrada de la ciudad. Encima de cada columna había una escultura representando a un sacerdote. La reconstruyó Lisímaco en el 290 a. C.

Ante nosotras teníamos la Plaza de Domiciano.

Aquí se encontraban algunos monumentos como el Templo de Domiciano y la Fuente de Polio, junto a otros edificios que estaban siendo restaurados.
Tras la Puerta de Heracles, la Vía de los Curetos continuaba.


Seguimos por La Vía de los Curetos que era una de las arterias principales de la ciudad.
Los curetos eran los sacerdotes encargados de llevar leña al fuego sagrado del Pritaneo. Su nombre hace pensar que eran descendientes de los antiguos cretenses.


Estas son las columnas esculpidas que hay en el camino que se toma para ir al Palacio Municipal.


Siguiendo el camino nos encontramos con La Fuente de Trajano, que mide 12 metros de alto.

Aquí fueron descubiertas doce estatuas de Venus, Saturno, Dionisio y los miembros de la familia imperial. La fuente fue dedicada al emperador Trajano en el siglo I d.C.


Llegamos al Templo de Adriano, este pequeño templo construido en estilo corintio, era una maravilla arquitectónica levantada en el siglo II. Su decoración y los relieves exteriores le daban una belleza singular. Las réplicas de estos relieves (los originales están en el Museo de Selçuk), representaban la historia mitológica de la fundación de Éfeso y las hazañas de Androcles, el fundador de la ciudad.


Ahora atravesábamos los Baños de Escolastiquia.

Estos baños fueron construidos durante el siglo I a.C. aunque debieron ser restaurados con posterioridad. En ellos todavía se conservaban las cuatro salas que constituían el baño romano: el Apodiatario o guardarropa, el Frigidario (una piscina de agua fría), el Tepidario (una piscina de agua tibia) y el Caldario (sala donde se sudaba).

Y lo más bonito de Efeso aparecía en el camino, La Biblioteca de Celsus, construída por un ciudadano romano en memoria de su padre. Su fachada todavía está en pie. Fue construida mirando hacia el este para que las salas de lectura aprovecharan mejor la luz matutina.

Se acababa la visita a las ruinas y llegábamos a la Vía del Puerto, que tomó su forma definitiva durante la época del emperador Arcadio. Flanqueada por bellas columnas y pedestales de estatuas perdidas, era donde comenzaban las ruinas del Gimnasio del Teatro.

Por último visitábamos el enorme anfiteatro, ubicado en una posición muy sobresaliente dominando el paisaje sobre la calle del puerto. Era el mayor de su época, tenía capacidad para 24.500 espectadores y se empleaba también para espectáculos circenses.


En menos de una hora ya lo habíamos visto todo, así que de vuelta para el taxi que nos estaba esperando al otro lado de las ruinas, y vuelta a Kusadasi para hacer compritas.

Nos metimos en el bazar de Kusadasi, y habían un montón de tiendas donde comprar mil recuerdos, era el mejor sitio para comprar de todos los que íbamos a visitar así que aprovechamos y empezamos a cargar bolsas, que si especias, que si unas babuchas, que si unos tés de sabores...y todo super barato.

Mujeres vimos pocas, bueno para ser exacta no vimos más que esta tejiendo una alfombra en medio de la calle...

Los modelitos turcos eran de lo más fashion...


Nos dimos un paseo por la ciudad, contemplando entre otras cosas, las mezquitas.

Y seguimos de tiendas y más tiendas.


Si se quiere comprar piel, en Kusadasi se pueden encontrar prendas de todo tipo a muy buen precio.

Esta es la alta costura turca...sin comentarios.

Llegaba la hora de subir de nuevo a nuestro barco, el primero de la izquierda, y a seguir navegando.

Bueno, pues allí dejábamos Kusadasi, y nos despedimos de Turquía hasta la próxima, con la esperanza de volver algún día pero para visitar Estambul, que me había quedado con las ganas.






Una vez en el barco, hicimos un repaso de todo lo que habíamos comprado, entre otras cosas un pañuelico de esos turcos que no veas la peste que echaban!!!! Saqué la foto rápido porque nos ahogábamos con aquello!!!.

Mientras el barco navegaba camino de Patmos, teníamos unas horitas de tiempo libre, así que comimos en cubierta, y nos quedamos en las hamacas tomando el solete y dándonos unos bañitos en el jacuzzi, que regalazo!!! y yo no hacía más que acordarme de la serie Vacaciones en el mar, y es que aquello era como Vacaciones en el mar, creo que las más jóvenes del barco éramos nosotras, todo eran abuelos!!! pero bueno, lo pasábamos bien.

Los camareros y la tripulación eran muy majos, y siempre tenían una sonrisa en la boca, la mayoría eran de la India, Bangadesh, y esas zonas, y eran muy simpáticos.





De vuelta a tierras griegas, la próxima parada era Patmos, esta isla ya no pertenece a las Cícladas como Mykonos, sino al Dodecaneso, tiene una población de aproximadamente 2,500 personas y una superfície de 34.6 km².


Su fama se debe a que, durante la dominación romana fue lugar de destierro y en la ruta del Apóstol San Juan, en el 97 d. de C., donde vivió exiliado durante cierto periodo. Fue en este lugar donde el Apóstol escribió los terribles textos del Apocalipsis.

Los desembarques por la tarde se hacían en lanchas, osea el barco se paraba a unos metros del puerto, y desde allí nos llevaban hasta tierra firme.






Las casitas blancas nos daban de nuevo la bienvenida a esta pequeña isla griega.

Aquí los principales atractivos eran la Cueva del Apocalipsis y el Monasterio de San Juan.

Tal y como habíamos hecho por la mañana, nada más bajar del barco, fuimos a buscar un taxi y a negociar precios para que nos llevara montaña arriba. Nos salió por 25 euros los cuatro, y las visitas a la cueva y al monasterio eran gratuitas.

La primera parada fue en la cueva del Apocalipsis que está a mitad de camino de Chora a Skala.


Según la tradición, aquí escribió el "Apocalipsis" San Juan Teólogo cuando llegó en el año 95 a Patmos, exiliado del emperador romano Domiciano.
Delante de la entrada de la cueva, bajando algunos escalones, está la iglesia de Santa Ana.


Se restauró en el siglo XVII. Está rodeada por un complejo monástico (Monasterio del Apocalipsis) con patios llenos de flores, celdas y ermitas.

La verdad que no caí en que íbamos a visitar monasterios y esa tarde me puse una minifalda y una camiseta de tirantes y cuando íbamos a entrar en la cueva no me dejaban entrar así vestida, así que me tuve que poner un par de pareos que habían fuera para este tipo de casos, y cubrirme entera antes de entrar ( eso me pasa por lerda ).

La cueva no tenía nada de especial pero bueno, algo había que hacer.

Cuando salimos de allí nos encontramos con una misa improvisada al aire libre, con la peña cantando y todo...



Y como un clavo ahí estaba el taxi a la hora que nos había dicho, para seguir subiendo la montaña.




La isla tiene forma de 8 y conforme íbamos subiendo la montaña las vistas cada vez eran más bonitas, y desde ahí arriba se tenía una panorámica de la isla excepcional.








La segunda parada fue el Monasterio de San Juan, es una de las piedras angulares de la iglesia griega ortodoxa y, sin duda, uno de los lugares más sagrados del orbe cristiano.
Por fuera parece un castillo impenetrable ya que sus tesoros eran tantos que siempre se protegieron de la mejor forma posible.


Dentro del monasterio de nuevo me hicieron vestirme, y esta vez en vez de los pareos tan majos que me habían dado en la cueva, me dieron una falda larga hasta los tobillos de una tela dura como una alfombra...


Con la falda de abuela me tuve que ir paseando por el monasterio durante toda la visita, vaya tela...


Tras esto, como nos sobró tiempo lo aprovechamos para dar una vuelta por las calles, y tomarnos algo.


Con la puesta de sol, cogimos de nuevo la lanchita para volver al barco, y a seguir navegando.


Tras una relajante ducha ( relajante aunque de lado a lado de lo que se movía el barco ), fuimos a cenar, teníamos la cena griega a la que teníamos que acudir vestidas de blanco y azul, bueno sólo era una sugerencia, porque nosotras y mucha más gente nos pusimos como nos dió la gana.

Por la noche no era buffe libre, el primer día nos asignaron una mesa y una hora para cenar, y allí te juntaban con más gente, y lo mejor era la carta. Habían dos menús, uno de ellos vegetariano, con 5 platos más el postre, " Guuuuuaaaauuuuuu", con lo que me gusta a mi comer, me iba a regalar!!!! luego en la hoja de al lado tenías más platos por si querías cambiar alguno del menú.

Cenamos la mar de bien, y luego nos fuimos a ver el espectáculo del barco, que como era de esperar era de los más cutre...



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