Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Mediterráneo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mediterráneo. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de febrero de 2017

Islas Elaphiti. Croacia

Día 10

El día anterior había comprado una excursión de la manera mas curiosa. Me acerqué a los kioskitos turísticos que había en el puerto y tras comparar los precios en todos me decanté por uno que me ofrecía sacar el precio al azar a lo trilero. El precio más alto era el que me ofrecía el resto así que intenté probar suerte con él, y al final...clin clin! Me llevé el precio más bajo, yeeeaaahhh!

A la hora indicada estaba en el lugar citado con ganas de montar en el barco rumbo a las Islas Elaphiti.

Las Elaphiti o también llamadas Islas de los Ciervos son Daksa, Kolocep, Sv. Andrija, Lopud, Ruda, Sipan, Jakljan, Tajan y Olipa, aunque solo tres de ellas están habitadas, Sipan, Lopud y Kolocep.
Se encuentran a pocos kilómetros de Dubrovnik y son perfectas para hacer una excursión de día.



Una vez hechas las presentaciones por parte del guía y del patrón, los diez pasajeros que habían y yo embarcamos en una lancha pequeñita y empezamos la navegación.

Primero paramos en Lopud donde nos dejaron media hora para hacernos una pequeña idea de como era la isla y para darse un chapuzón en su relajadas y transparentes aguas, ( no nos dio tiempo a hacer nada más ).


Lopud es la segunda isla más grande del archipiélago de las Elafitas y la más desarrollada turística y económicamente. Es una isla de frondosa vegetación mediterránea y subtropical y de hermosos jardines, parques y playas.

Por ella no circula ningún coche, lo que la convierte en un lugar ideal para descansar del estrés de tierra firme.

De vuelta al barco, la siguiente parada sería Sipan, la más alejada de las Elafitis a unos 30 kilómetros de Dubrovnik. 
Es una isla larga y angosta con una población de poco más de 500 habitantes. 

Allí nos esperaba una rica comida a base de pescado servida en un enorme barco de madera, a lo "pirata style".


La comida estuvo genial pero apenas nos dejaron tiempo para disfrutar de la isla, típico en excursiones organizadas...ya empezaba a estar hasta las narices de ir en "procesión". Menos mal que entre todo el grupo habían un chico y una chica también viajando solos, y viendo el percal del resto de pasajeros ( chinos octogenarios ), nos unimos y pasamos el resto de la excursión juntos.

Dimos un breve paseo y un rápido baño mientras nos contábamos un poco nuestra vida antes de montarnos de nuevo en la lancha rumbo a la tercera y última isla, Kolocep.


Kolocep, llamada Kalamota por sus habitantes, se sitúa más cerca de la ciudad de Dubrovnik (a solo 20 minutos en barca).

En esta isla nos dieron un poco más de vidilla que en las anteriores y nos dejaron bastante más tiempo libre, así que mis nuevos amigos del barco y yo nos fuimos a comprar unas botellitas... nada mejor que unos cubatillas tumbados al sol para finalizar la jornada.


Entre baños y tragos se nos pasó el rato volando y cuando más agusto estábamos ya teníamos que regresar al barco de nuevo,


aunque ahora con alegría en el cuerpo!!!


Alegría que pasó al llanto rápidamente... Este fue el momento trágico de mi viaje, me subí al barco y me puse con mis coleguillas en la proa para disfrutar del paseo tomando el solecito, y allí estábamos tan agustito hasta que vino una ola que nos pegó en toda la cara y que nos quitó la tontería de golpe. Al levantarnos para meternos dentro de la lancha vino otra y esta hizo mover el barco de tal manera que salí disparada resbalando hacia la popa, chocando al final y perdiendo la cámara la fotos que llevaba en la mochila (abierta...). 
Así que hasta luego a todas las fotos de mi viaje por Croacia, JODERRRRRRRRRR!!!!
Aunque tuve que dar gracias de que no se hubiera caído la cartera al agua, porque sin dinero, ni documentación, ni tarjetas ni nada no se que hubiera hecho...


Día anterior                                                                                                                      Día siguiente

miércoles, 25 de enero de 2017

Dubrovnik. Croacia

Día 9

Se acabó la ruta de islas. Volvía a tierra firme y lo hacía en barco a la tan turística ciudad de Dubrovnik.

Tras dejar bártulos en el hostal me fui a pasear por sus empedradas y curiosas calles.


Dubrovnik (la antigua Ragusa) es la capital del condado Dubrovnik-Neretva. Se encuentra situado a 495 km. de la capital de Croacia, Zagreb, a 340km de Zadar y a uno 216 km. de Split. La palabra Dubrovnik significa Robledal, nombre que describe la cantidad de arboles de este tipo que existieron en la zona.


Fue una de las ciudades que mas sufrió la guerra contra Serbia, de hecho sus heridas aun no se han cerrado a pesar de los grandes esfuerzos que se realizan para que esta bella ciudad brille como lo hizo antaño.
Fue bombardeada duramente en 1991 ( cayeron mas de 2000 bombas) por ello la mayoría de sus edificios y viviendas son nuevos.

Dubrovnik esta rodeada por una gran muralla que alberga 16 torres que datan del Siglo X, aunque fueron restauradas en el siglo XVII. 

Las paredes realizan un recorrido ininterrumpido de aproximadamente 1940 metros de longitud, que rodea la mayor parte de la ciudad antigua, y alcanzan una altura máxima de unos 25 metros.

La mayor parte de los muros existentes y fortificaciones fueron construidos durante los siglos XIV y XV, pero se han ampliado y fortalecido continuamente hasta el siglo XVII. 
Esta compleja estructura, se encuentra entre las mayores y más completas de Europa.



Día anterior                                                                                                                        Día siguiente

domingo, 14 de agosto de 2016

Sibenik y Parque Nacional de Krka. Croacia

Día 4

El siguiente pueblo en visitar por Croacia era Sibenik, que no es que fuera muy turístico pero quedaba cerca del Parque Nacional de Krka, así que tocó levantarse temprano otra vez para hacer el trayecto en autobús y aprovechar bien el día!



Me costó bastante encontrar el alojamiento que había reservado en pleno centro del pueblo, ya que la parte antigua era totalmente peatonal y con mil callejones y escaleras en las que uno se pierde fácilmente, suerte que no era muy grande.


Reservé en el Hostel Old Town 1819, el alojamiento más barato del viaje, a 10 euros la noche en habitación  individual privada  PERO con el lavado compartido justo delante de la cama! Y cuando digo delante no digo enfrente de tu habitación, sino dentro de la misma al lado de tu cama!!
Por suerte en la habitación de al lado, una mixta de 6 literas, no había nadie,  porque no quiero imaginarme como hubiera sido dormir allí en temporada alta con todo el mundo entrando y saliendo de mi cuarto, así que de habitación privada nada.


La pequeña ciudad se puede dividir en tres sectores: en la parte más alta las viejas fortalezas de Santa Ana y San Juan, en las laderas los callejones estrechos y escarpados de la ciudad vieja, y finalmente la parte moderna, que se extiende en el norte y sureste.

Es prácticamente imposible no perderse por aquel lugar, y más si es la primera vez que se visita, no podía orientarme ni con los pantallazos del Google Earth, habían callejuelas que no salían ni tenían nombre ni nada!!!


Sibenik aparte de estrechas calles de piedra en la parte vieja, es un pueblo dálmata costero por lo que no es de extrañar encontrarse con gasolineras para barcos, yo que vengo de una ciudad costera grande como Barcelona la verdad no lo había visto en mi vida, que ignorante pero no tengo barco, sorry...




En un par de horas se puede visitar rápidamente, realmente esta ciudad no ofrece muchas actividades, sólo dar una vuelta por su "paseo marítimo", 




o seguir callejeando entre paredes empedradas con portones destartalados como sacados de una peli de terror.
Más vale no tener prisa cuando uno se adentre aquí, ni miedo...:)






La parada en Sibenik la había hecho principalmente porque quedaba cerca del Parque Nacional de Krka, un lugar lleno de verdor y agua como los Lagos de Plitvice, pero con menos cascadas y con el añadido de poder bañarte en ellas.

Para llegar al parque tenía que coger un autobús hasta Skradin, una pequeña ciudad situada a unos 15 km de Sibenik, a lo largo del río Krka. 




Una vez allí hay que coger uno de los barcos gratuitos que salen hacia el parque.


Yo ya estaba viendo por la hora que no me iba a dar tiempo de ver mucho y efectivamente cuando llegué quedaba media hora para que cerraran, y eran las 3 de la tarde!!!

Así que con toda la pena del mundo no pude entrar, me di media vuelta y regresé a Sibenik.


Otra vez en aquel pueblo laberíntico me dediqué a perderme a propósito en él, y de casualidad llegué a su catedral, la Catedral de Santiago, lo más significativo del lugar y que forma parte del Patrimonio Mundial de la Unesco desde el año 2000.


Tras un paseíto y un poco de shopping en las pocas tiendas que habían, me fui a contemplar el atardecer frente al mar, dado que no tenía muchas más opciones para hacer.


Y para cenar, en un pueblo costero como en el que estaba, nada mejor que unos spaguettis con marisco. Muy ricos la verdad!!!



Con el camino aprendido regresé a "la habitación de color azul" a descansar y a poner el despertador temprano para el día siguiente cambiar de nuevo de lugar y dirigirme a Trogir y Split.
Vaya una maratón de viaje me estaba pegando, desde luego esto sí que no es descansar...


Día anterior                                                                                        Día siguiente

jueves, 11 de octubre de 2007

Cruceo por las Islas Griegas. Heraklion y Santorini


Día 7


Hoy tocaba madrugón otra vez, a las 7 desembarcábamos en el puerto de Heraklion, la capital de Creta.

Qué bonito amanecer...



Heraklion o Iráklion (anteriormente llamada Candía) es una ciudad situada en la costa norte de la isla de Creta, la capital y el principal puerto marítimo de la isla. Está rodeada por fortificaciones construidas durante la edad media por los venecianos.

Fue fundada en el siglo IX por los árabes, en el lugar donde se cree que se encontraba la antigua Herakleion, el puerto marítimo de la antigua Cnosos.
En el siglo XII, Heraklion fue una posesión de los genoveses, que fortificaron la ciudad.
Después estuvo bajo la influencia de Venecia hasta el siglo XV. En 1669 pasó a formar parte de Turquía hasta que, en 1913, los turcos cedieron Creta a Grecia. En la II Guerra Mundial, Heraklion sufrió importantes destrucciones durante la invasión aérea alemana de Creta, en 1941.

Ya que el Palacio de Knossos ( la principal atracción de la isla ) se encontraba cerrado debido a las elecciones que se celebraban en breve, visitamos la fortaleza veneciana del siglo XVI, y poco más pudimos hacer en aquella isla a tan tempranas horas de la mañana, que no estaban ni las calles puestas...


Entramos a una iglesia, por hacer algo, y el cura muy majo nos regaló unas velas, y aunque no somos muy creyentes allí que las pusimos con el obligado deseo, " a ver si Dios escucha nuestras plegarias...".




Una vez en el barco zarpamos rumbo a la siguiente isla, y aprovechamos la mañanita para pegarnos unos baños en la piscinita y en el jacuzzi, en el que se estaba de lujo con una caipirinha fresquita en la mano!!

Después de comer, fuimos al camarote a cambiarnos para bajar a Santorini, y desde el ojo de buey ya podíamos ver las piedras volcánicas que ofrecía esta fascinante isla.

Santorini es lo que queda de una enorme explosión volcánica que destruyó los primeros asentamientos existentes, haciendo desaparecer gran parte del territorio de la antigua isla y provocando la creación de la caldera geológica actual.

En la isla tuvo lugar una de las mayores erupciones volcánicas de la prehistoria reciente, la cual ocurrió hace aproximadamente 3.500 años.
La erupción dejó una enorme caldera rodeada por depósitos de ceniza volcánica y, según algunas teorías, pudo haber causado indirectamente el colapso de la civilización Minoica de la isla de Creta, situada 110 km al sur, causando un gigantesco tsunami. Otra teoría sostiene que la erupción de Thera podría ser la inspiración principal de la leyenda de la Atlántida.


El hecho de que antes fuera un volcán, había provocado que el pueblo se asentara a 370 metros de altura respecto al mar, por tanto para subir arriba teníamos que elegir entre tres de los medios posibles: en teleférico, en burro o andando ( los 300 y pico de escalones que habían ).


Para subir elegimos el teleférico, que creo que fueron 3 0 4 euros, que se agradecen porque la verdad no me imaginaba subiendo a pie tantas escaleras...


Santorini es bastante parecido a Mykonos en cuanto a la estructura de sus casas y a sus cúpulas azules.

La caldera es una de las cosas que más impresiona de Santorini.

La explosión fue muy intensa y la emisión de polvo oscureció la atmósfera lo suficiente como para que el hecho fuera observado en China. El enfriamiento del tiempo ha quedado registrado en anillos de los árboles incluso en Canadá.
En Egipto, jeroglíficos datados de ese periodo muestran que la nube lo asoló; un escriba egipcio escribió: El sol se ha ocultado, nadie se ve en la sombra, las cosechas han muerto, ahora debemos sobrevivir.
Este fenómeno duró nueve días en Egipto, medio día en China y se estima que una hora en la Antártida.


El pueblo es muy acogedor, y estuvimos caminando por sus calles y haciendo compritas, piedras pómez que aquí eran de una calidad excelente, cacahuetes cubiertos como de sésamo típicos de la isla, etc.


Habían un montón de restaurantes y cafeterías que ofrecían unas vistas a la caldera impresionantes.


Los había de todos los tipos, desde mesitas justo al borde del precipicio, a cómodos sofás o tumbonas con la caldera enfrente, que lujazo!!






La verdad es que impresionaba, lo que había creado la naturaleza mezclado con la humanidad, cómo el hombre había llegado a este volcán medio sumergido en el mar y lo había acondicionado a las mil maravillas para poder residir en él.

Tras la visita al pueblo, teníamos que bajar los escalones, y esta vez elegimos el burro como medio de transporte. Y nos fuimos a la estación de burros.

Allí tuvimos que esperar un poquito a qué hubieran más turistas para bajar porque sino al colegón no le salía rentable, y nosotras metiéndole caña porque como tardara mucho íbamos a perder la lancha.


El paseíto fue un poco tortuoso, porque de vez en cuando el burro se pegaba algún tropezón y yo ya me veía con los dientes en el suelo, o sino cuando empezaban a morderse entre ellos, mareeee!!!, pero lo pasamos muy bien y nos reímos un montón, jejeje!!

Una vez en el barco, muy a nuestro pesar, tuvimos que dejar las maletas antes de la 1 de la madrugada en el pasillo para que los mozos las recogieran y las prepararan para el desembarque del día siguiente, cosa que a mi no me pareció bien porque ya me la imaginaba perdida otra vez, así que nos tuvimos que hacer una bolsa con la ropa del día anterior, el neceser y tal...

Esa noche el barco se movió más de lo habitual, había bastante oleaje y la verdad que lo pasamos un poco mal, yo miraba por el ojo de buey y veía romper las olas con una furia descomunal, las puertas del armario del camarote se abrían y se cerraban solas, y caminar por el barco era como si llevaras 8 copas de más...
( Cuando regresamos a España nos enteramos que aquella noche había habido un pequeño maremoto...)



Día anterior                                                                                                                     Día siguiente