Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Bélgica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bélgica. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de mayo de 2015

Último día por Bélgica, ruta por Bruselas

Día 3

Para nuestra última jornada en Bélgica, decidimos conocer más la capital, Bruselas.

Empezamos a caminar desde nuestro hotel y llegamos a la Plaza Real. Hay bastantes museos por la zona para quien le guste este tipo de turismo, yo la verdad a no ser que sea de algún tema de bastante interés para mi, no suelo pisarlos...





La plaza es bastante grande y muy bien cuidada.


Llegamos a las famosas Galerías Reales de Saint Hubert, construidas en 1847 por Cluyseaner, y dedicadas en su época a los más adinerados de Bruselas.Con más de 200 metros de longitud, y con su techo acristalado la convierten hoy en día en uno de los centros más exquisitos para hacer compras por la capital.


Se pueden encontrar tiendas de todo tipo, desde dulces y chocolates belgas, a libros, diversos restaurantes...


Continuamos el paseo y llegamos a la Grand Place, la plaza central de Bruselas.


Conocida por su riqueza ornamental está considerada una de las plazas más bonitas del mundo, en 1998 fue inscrita como Patrimonio de la Humanidad.







Hoy en día se utiliza para varias festividades en señal de alegría y celebración, como cuando cada año par en agosto ponen la bonita alfombra de flores de 25 x 75 metros que cubre toda la plaza con más de 500.000 begonias, pero antiguamente fue escenario de decapitaciones, cremaciones, e incluso bombardeos, en los que sólo algunos edificios sobrevivieron.


La historia de la plaza nos dice además que fue también zona de mercados y de negocios.


La plaza realmente es imponente entre la amplitud que tiene y esos edificios tan doradamente decorados, parece que en breve vaya a salir un marqués de la época con la peluca blanca y el lunar pintado.


Hoy en día lo que hay es el Ayuntamiento ( que es el único que sobrevivió a los bombardeos), casas de ricos empresarios, cervecerías, el museo de la cerveza, el museo de la ciudad de Bruselas...


Según el mapa andábamos cerca del del conocido Manneken Pis ( traducido literalmente como el niño que mea ), pero no lo encontrábamos, y cuando por fin dí con él, ahí estaba vestido con frac encima de una fuente, qué pequeño!!


Mide 61 centímetros, y está hecho de bronce, y simboliza el espíritu independiente de sus habitantes.
La versión original se construyó en 1388 y era de piedra, pero fue robada varias veces, luego la sustituyeron por una de bronce en 1619, y la última versión que tenemos data de 1960, tras haberla robado unos vándalos.



Después me encontré con otra estatua, más grande...,era la estatua de Charles Buls, un político y alcalde belga del siglo XIX.


Luego con el simpático pitufo sobre la seta, justo al lado de la tienda Oficial de los Pitufos.


Me seguía cruzando con objetos como tentadoras patatas gigantes,


 y llamativos carteles de gofres.


Según el mapa teníamos cerca la Jeanneke Pis ( la niña que mea ), la hermana del Manneken Pis, fue construida bastante más tarde que el anterior, en 1985, de 50 cm de altura y hecha de piedra caliza.

De casualidad dimos con la Catedral de Saint Michel y Santa Gúdula, acabada en 1500.


Decidimos darnos una vueltecilla por dentro, que era gratis.


Cuando salimos se había hecho la hora de comer y nos acercamos a la zona de restaurantes por la Rue des Bouchers.




Tras dar una vueltecilla y comparar precios no metimos en el que mejor nos pareció.
Allí me comí un rico pero escaso salmón ahumado con tostadas y ensalada,


Y otra vez mejillones con patatas fritas, extraña  combinación que al final me pareció hasta rica!



Teníamos sólo unas horas hasta coger el vuelo de regreso, así que emprendimos en camino de vuelta hacia la estación de autobuses.

La última parada fue en el Monumento a la Infantería Belga.



Y al llegar a la estación, allí nos despedimos de Bruselas con otro comic en  una de sus fachadas.


Había estado un fin de semana genial y nos quedábamos con un buen recuerdo de este país maravilloso que es Bruselas.


Día anterior


lunes, 18 de mayo de 2015

De Brujas a Gante

De Brujas a Gante el trayecto era de media hora y costaba unos 7€, era el momento perfecto para descansar un poco y para que nuestras extremidades volvieran a tener movilidad,



pero cuando ya habíamos entrado en calor había que bajarse para seguir pateando!!



Para llegar al centro de Gante desde la estación de tren elegimos el tranvía y en menos de 10 minutos ya habíamos llegado.



Lo primero que vimos fue el Castillo de Gravensteen, el de los Condes de Gante, construido en medio del río Lys.
Gante es una ciudad estudiantil y el Castillo de los Condes, es el lugar estratégico de los jóvenes estudiantes para realizar sus protestas. Una de las tantas peculiares manifestaciones; realizada por los estudiantes y que provocó una gran polémica en el ámbito social y político, fue que tomaron posesión del castillo con la finalidad de manifestar su desacuerdo por la subida del precio de la cerveza. Ole por estos jóvenes!!





Gante era bastante parecido a Brujas, con el mismo estilo de casas y con esos canales rodeando la ciudad.

En la siguiente imagen se muestra la plaza Sint Veerleplein, con varias terracitas llenas de valientes belgas tomando algo al fresco.


















Llegamos al Groentenmarkt, lugar antiguamente dedicado a las ejecuciones y hoy en día mercado en el que se pueden comprar desde dulces típicos, a mostazas picantes o jamones ganda, los típicos jamones belgas que no tuve el gusto de probar pero que no se yo si superarán a nuestros ibéricos de bellota...


Nos encontrábamos con todo tipo de puestos callejeros, y uno especialmente me llamó la atención por los conos de color lila que vendían.



Me dió a probar uno y....madre mía!!! era la mejor gominola que me había comido nunca!!! obviamente me convenció y me llevé una bolsa...
Se llaman cuberdons, son un tipo de dulce belga, elaborado de almíbar y de goma arábiga y originalmente aromatizado con frambuesa. Si alguien va que me compre una bolsa de kilo por favor...



Mi amiga, más chocolatera que yo, se comió según ella los mejores gofres de su vida.


Seguimos caminando por sus calles con un frío de narices y metiéndonos de vez en cuando en algún restaurante de comida rápida para poder calentarnos un poco porque madre mía que congelamiento llevábamos.

El paseo nos llevo hasta la Iglesia de San Miguel, una iglesia gótica del siglo XV que debería de haber medido 134 metros y finalmente se quedó en 24 metros por razones económicas.

Y más iglesias que ya no sé ni cuales eran, que hartura de iglesias...


Llegamos a la Torre Belfort, dicen que mide 91 metros y que es uno de los campanarios más altos del mundo. Se construyó en el 1313, y se puede subir arriba para contemplar las vistas de la ciudad, aunque nosotras no lo hicimos.


Luego pasamos por Korenmarkt, con su animada plaza justo en el centro histórico de Gante. Aquí es donde se encontraba antiguamente el mercado del maíz y la prisión.





















Al oscurecer decidimos dar por finalizada la excursión por Gante y coger de nuevo el tren hacia Bruselas.


Al llegar buscamos sitio para cenar, entre toda la oferta que te mostraban los restaurantes en plena calle aprovechando las bajas temperaturas.

 Nos dimos una vuelta nocturna por la ciudad.

 No he comentado que Bélgica se podría decir que es la ciudad del comic, y mucha gente hace la ruta de los comics, buscando en las fachadas de los edificios estas grandes obras.
Nosotras nos encontramos con Viktor Sackville de Carin,


y con Broussaille, de Frank Pé.

Para verlas todas y saber su ubicación podéis visitar La ruta de los Comics.


Anterior parada                                                                                                                Día siguiente 

miércoles, 13 de mayo de 2015

De Bruselas a Brujas en tren

Día 2

A las 6 de la mañana ya estaban sonando los Iphones para levantarnos, y apuramos una horita más en la cama antes de desayunar como reinas y empezar la ruta.

El día estaba lluvioso, como casi todos los días en Bruselas, y la sensación térmica era muuuy baja, así que bien abrigadas y con más capas que una cebolla empezamos la jornada.



La primera excursión del día era Brujas.



Nos dirigimos a la estación de Midi donde había visto que salían trenes cada hora, y como llegamos bastante justas no nos dio tiempo de comprar los billetes, así que se los pagamos al revisor una vez en el tren, con el suplemento de 1,5€ por persona por no haberlos cogido antes, el precio fueron 13,80€ por cabeza, y el trayecto duraba una hora.



Al llegar a Brujas...uuuuoooooohhhh!!! nos sorprendió mucho, que booonitoooo!! No era de extrañar que hubiera sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 2000.



Tenía un aspecto entre misterioso y mágico, con tantos canales y casitas bajas de madera.



Por toda la ciudad nos encontramos coches de caballos,



y calles muuuuy estrechas.


Por supuesto no podían faltar los millones de escaparates con todo tipo de dulces.




Nos estaba pareciendo una ciudad realmente muy bonita.



Llegamos a la iglesia de Nuestra Señora, reconstruída en el siglo XII con estilo romance y nuevamente en el siglo XIII, esta vez como iglesia gótica, con una torre hecha en ladrillo que destacaba por sus 122 metros de altura. 


Perderse por aquellos caminos era una auténtica gozada, y dejando el mapa en la mochila no dejábamos de sorprendernos con lo que veíamos.
Sobre el Puente de San Bonifacio se tiene una panorámica excepcional.



Las casas todas llevan el mismo patrón, bajitas y acabadas en punta.



Y agua por todas partes.



Era media mañana ya y nada mejor que degustar unas de sus cervezas  tan famosas, así que entramos al primer bar que vimos.



La cerveza pecisamente no nos gustaba mucho así que le pedimos a la camarera una que no supiera mucho a birra y nos ofreció una de mango que estaba riquísima!



Y allí en una terracita a 0 grados y con estas vistas nos tomamos nuestras birras.



Seguimos caminando y llegamos a la majestuosa plaza Grote Markt.



Y como ya era la hora de comer, nos quedamos en esa misma plaza para degustar unos ricos mejillones que tantas ganas tenía de probar.

Elegimos uno que hacía esquina y que creo que se llamaba Belle Vue ( no vayais ), era el que más barato habíamos visto por la zona porque vaya tela con los precios en este país...y comimos con estas maravillosas vistas desde el restaurante.



Cogimos el menú turista, puesto que nuestros bolsillos no podían permitirse otra cosa, y de primero nos trajeron un cóctel de gambas, congeladas y tamaño guisante...


y por fin los famosos mejillones belgas, engaño porque ponía en el cartel que servían medio kilo y la olla que me trajo luego pude comprobar que era de 200gr...



Y de postre nada mejor que una mousse de chocolate belga, riquísima por cierto.



Seguimos andando un poco más para bajar la comida,



Una vuelta más por la plaza,



otra por la plaza Burg donde se encontraba el ayuntamiento,



y un poquito de shooping antes de abandonar esta preciosísima ciudad.



Buscamos el camino de vuelta a la estación y otra vez de estar con un sol magnífico se nos puso a granizar, y entre el granizo, el viento que nos tiraba las piedras a la cara, y la sensación térmica de bajo cero lo pasamos bastante mal hasta llegar!!!




Día anterior                                                                                                                  Siguiente parada