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sábado, 16 de septiembre de 2017

Johnny Cay, San Andrés, Colombia

Día 3

Amanece en San Andrés y lo hago con una sonrisa de oreja a oreja, siiiiiiiiiiiiiiiii después de muchos años estoy otra vez en el Caribeeeeee.


Era bastante temprano, las 7 o así de la mañana, los bares todavía no habían abierto así que no podía ni desayunar, por lo que era el momento ideal para inspeccionar la zona con el fin de contratar alguna excursión para ese mismo día.

Llegué al muelle Tonino, desde donde salen todos los barcos hacia los diferentes puntos de interés del archipiélago, y tras comparar precios y "privilegios" me decidí por la de Jhonny Cay por 25.000 pesos, unos 7 euros.

Al ser tan pronto quedaba todavía más de una hora para el comienzo de la excursión, pero el haber llegado tan temprano y el haberle caído bien al barquero tuvo su ventajas, me ofreció ir con el hasta la isla donde más tarde me llevaría con el grupo de gente, pero con el privilegio de pararme en medio del mar un rato a darme un chapuzón y disfrutar  yo sola de aquellas transparentes y cálidas aguas.


Iba disfrutando como una enana del trayecto y de aquel intenso color azul cuando la lancha paró en una piscina natural y allá que me preparé con ilusión para el primer baño de la temporada.

Me quité la ropa, me levanté y me subí al banquito del barco, me detuve unos instantes a observar el maravilloso panorama que tenía ante mi, y cuando por fin decidí saltar al agua me resbalé con tan mala suerte de caer con las costillas sobre el canto del barco, di una voltereta e hice una entrada triunfal en el agua, para haberlo grabado!! Sin apenas poder moverme por el dolor, y con el tipo del barco preocupado ante semejante ostión, volví al barco en estado crítico con una palpitación muy dolorosa en el costado que me dificultaba hasta respirar. 

Empezaba bien las vacaciones...


Con la mano en las costillas volvimos al puerto a recoger al resto del grupo y comenzó oficialmente la excursión a Jhonny Cay.

Se trataba de unas piscinas naturales repletas de peces de todos los colores y todos los tamaños, todo un espectáculo para una buceadora como yo, aunque en esta ocasión sólo fuera a hacer snorkel.


Encontré y probé los erizos de mar. Son bastante complicados de coger debido a los pinchos, y su sabor es bastante peculiar, mezcla de mar y yodo. 
Yo no los había probado nunca y la verdad me daba un poco de reparo comérmelo así crudo recién sacado del mar, pero como ya sabéis me encanta probarlo todo en mis viajes así que me dispuse a intentar abrirlo en busca de sus sabrosos corales, y desde luego no me decepcionó!!!


Tras comerme unos cuantos, seguí nadando entre mil peces de todos los colores, tamaños y formas, que flipe, había mogolloooooooooooooooon!!


El cayo al que nos habían llevado era bastante pequeñito,


y entre tanto pez y tanto coral no era raro encontrarse también a las mantas rayas pululando por la zona. La experiencia de tener una tan cerca y que se dejara acariciar fue genial!


El chiringuito del lugar no podía tener mejores vistas ni mejor buen rollo.



Y allí estuve unas cuantas horas entre peces y cócteles de colores...



Para la siguiente parada de la excursión nos llevaron a otra parte del cayo a comer.

Lo primero que se ve al desembarcar es el parque de las iguanas, donde se puede dar una vuelta para conocer un poco más a estos curiosos animales.


Para comer en la playa nada mejor que un plato combinado colombiano, compuesto por arroz, patacones, ensalada y un rico pescado de la zona, precio 25.000COP= 7€.


Y tras el papeo y algún cocoloco de más volvimos al barco de vuelta a la primera isla,


a seguir bebiendo y rumbeando como dicen ellos...


Ni que decir tiene que al final del día entre tanto cocoloco y tanta piña colada (10.000COP= 3€) llegué a mi alojamiento de lao y con lo que venía siendo una taja de la ostia!!


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domingo, 27 de agosto de 2017

Archipiélago de San Andrés, Colombia

Julio 2016

Me suelo pillar vacaciones cada tres o cuatro meses para desconectar el cerebro de un trabajo tan estresante y tan a contrareloj como el mío, y en esta ocasión llevaba desde diciembre del año anterior, o sea 7 meses sin irme a ningún sitio. 
Si, esta muy bien esto de currar en el aeropuerto y tener vuelos casi gratis pero cuando estas en dos trabajos a la vez y no puedes hacer coincidir vacaciones es una gran putada, así que estas me las había ganado a pulso!

Una vez decididas las fechas faltaba el destino y aprovechando los vuelos gratis de la compañía aérea para la que trabajo elegí Colombia para mi siguiente viaje.



Volvía a hacerlo en solitario, y como Colombia puede ser algo peligroso para una mochilera solitaria como yo, elegí un destino un poco más salvaje y tranquilo como el archipiélago de San Andrés, ideal además para hacer lo que quería hacer, tostarme en playas paradisíacas y bucear, mi gran pasión.

La ruta que hice fue la siguiente:

Día 1: Barcelona-Bogotá
Día 2: Bogotá-San Andrés 
Día 5: San Andrés-Providencia
Día 6: Providencia
Día 7: Providencia
Día 8: Providencia-San Andrés-Bogotá-Barcelona



Día 1

El sufrimiento empezó en el Aeropuerto de Barcelona, ya que al viajar con billetes de staff me tenía que esperar hasta el último momento para saber si habría alguna plaza libre o no, que por suerte ese día la hubo.
Tras más de 10 horas de vuelo y un cuantos champanes en el cuerpo llegué al aeropuerto de Bogotá sobre las 9 de la noche.

El vuelo a San Andrés no salía hasta el día siguiente a las 8 de la mañana, así que decidí ahorrarme unos duros y quedarme en el aeropuerto a dormir.

El viaje lo hice en julio, así que salí de Barcelona en chanclas, además en San Andrés me esperaban unos 35 grados, pero no caí que en Bogotá siempre hace frío, así que triste de mi me vi en el aeropuerto de El Dorado con calcetines y chanclas cual guiri del norte y enroscada a la manta que amablemente me habían dado en el avión ( con la tiritera debí de darles pena a las azafatas...).

Pase un frío de cojones tirada en las sillas con las mochilas entre medio y con la manta hasta la cabeza  hasta que se hizo de día y abrió la facturación para mi siguiente vuelo.




Día 2

Por fin se hizo la hora de facturar de nuevo, y otra vez tocaba ver como quedaba finalmente el vuelo para saber si podría embarcar o no.

Al final tuve suerte otra vez y conseguí mi asiento. Llegue al avión y lo ocupé, y mientras miraba por la ventana como los operarios cargaban las maletas se me ocurrió preguntarle a la azafata si era posible ver el despegue desde cabina, ya que trabajaba en la compañía y me hacia mucha ilusión. Tras identificarme y notificárselo al capitán este accedió, y me ofreció hacer el todo el trayecto en el jumpseat de cabina. Ooooooooooouuuuuuuuu yeeeeeeeeaaaaahhhhh! No me lo podía creer!!! Para allá que me fui, y me presenté al comandante y a la copiloto.
 Me dieron muy amablemente la bienvenida y me invitaron a leerme el manual correspondiente al sitio que estaba ocupando en el avión, en como actuar ante mil situaciones, ya que iba a estar en la cabina durante todo el vuelo y debía de saber algunos conceptos en caso de cualquier imprevisto.

Estaba emocionadísima de poder vivir aquello tan de cerca, me encantaría poder pilotar un avión y dedicarme a ello, así que aquello era lo más cerca de lo que hasta ahora había estado en mi carrera en el mundo de la aviación. 

Cuando llegamos a pista y el avión empezó a acelerar mi corazón parecía que iba también a despegar de mi pecho, que subidón!!!!!!

El trayecto duraba una hora y media aproximadamente, durante la cual no paré de escuchar las sabias instrucciones del piloto acerca de los cincuentayochomil botones que teníamos delante. Fue una auténtica gozada para mi que me explicara paso a paso el funcionamiento de todo!!!

Qué mejor manera de ver los maravillosos e intensos colores del mar en esa zona del Caribe que desde la mismísima cabina del avión! Encima cuando ya estábamos descendiendo tuvimos que dar alguna vuelta de más a la isla hasta que dieron paso para poder aterrizar, así que disfruté de lo lindo contemplando la isla desde arriba con la mejor panorámica del mundo.
Lástima que no me dejaron hacer ninguna foto, pero bueno lo tengo grabado en mi disco duro mental para siempre.

El aterrizaje fue sin duda lo mejor de la experiencia, conforme nos aproximábamos a la pista nos atravesó una nube con lluvia, y mientras se escuchaba una locución con los metros a los que estábamos del suelo " five hundred...four hundred...three hundred..."  se activaron los limpiaparabrisas, hubo un momento de acción entre el comandante y la copiloto, y mi cara se puso blanca.
Afortunadamente fue solo eso, una nube porculera justo antes de tocar tierra, y ambos hicieron un gran trabajo!

A pesar de todo bajé encantada del avión, y con una sonrisa de oreja a oreja me fui a recoger mi equipaje y a respirar aire caribeño.

Al salir del aeropuerto, me di cuenta de que no habían buses que fueran hacia el centro, así que me pille un taxi hasta mi alojamiento para la primera noche, el San Andrés Vive, que por cierto fue el peor alojamiento de toda mi historia de viajera.

Lo único bueno de este lugar era que tenía dos camas para mi sola y que estaba a 2 minutos de la playa, por lo demás horrible, estaba sucio ( a pesar de no poder ocuparlo a la llegada porque según la dueña tenía que limpiarlo.. ), no tenía ventilador ni aire, estaba en una zona que daba miedo, y lo peor era al momento de la ducha que por alguna extraña razón empezaban a picarte los ojos y el cuerpo, aparte del detalle de que la alcachofa estaba justo encima del water y la verdad se hacía bastante difícil el aseo...



Solté bártulos en aquel antro y lo primero que hice fue irme a comer.
No me calenté mucho la cabeza en buscar el sitio, ya que tenía bastante hambre y cualquier restaurante me valía en ese momento.

Esperé y esperé mi comida con el estómago rugiendo cada vez más...no me daba cuenta que estaba en el CARIBE y que aquí toooooooodo se lo toman con mucha calma.

Tras un par de Smitnoff Ice me sirvieron estos ricos tallarines marineros con gambas y calamares.



Y después de una vueltecilla por la zona y con el estómago lleno tuve que irme a descansar porque estaba reventada de no haber dormido en muchas horas y con jetlag que llevaba a cuestas....ZZZZzzzzz




martes, 4 de noviembre de 2008

De nuevo por tierras Mexicanas

Julio 2008

En este viaje repetía destino, México, pero esta vez era diferente, iba acompañada por mi novio!!! el Caribe en pareja era algo desconocido hasta ahora para mi, por eso me esmeré un poquito más en el hotel y elegí el Barceló Maya Beach & Caribe, y resultó ser una gran elección.

Para él era su primer viaje al Caribe, pero más bien parecía el mío, con ansias de llegar y de enseñarle todo lo bonito que vi yo en primer viaje, y estuve las nueve horas de avión sacándole mapas y enseñándole excursiones...vaya tostón le di, jejejeje.

Ruta:






Día 1

Aterrizamos en Cancún a media tarde, con una humedad del carajo y con unas ganas de fumar que te mueres.

Pasamos el control de inmigración, recogemos la maleta, y alá! para el hotel!!!!

Otras veces había gozado de los privilegios de agente de viajes, tales como upgrades en las habitaciones o alguna excursión de regalo, pero esta vez me tuve que conformar conque me pusieran la cama llena de pétalos de rosa haciendo un corazón, y un albornoz y unas zapatillas a cada lado de la cama, y yo no hacía más que acordarme de la pedazo de suite que me dieron el Punta Cana...


El hotel estaba super bien, y la habitación que teníamos tenía unas magníficas vistas al mar y una red en la terraza para echarte las siestas.

Como siempre el día de llegada era ya de noche y sólo daba tiempo a una duchita y a cenar, luego un poco de espectáculo mejicano y expedición por el hotel sin aventurarse mucho a ver si nos íbamos a perder la primera noche, porque aquello tenía un huevo de habitaciones y a ver quien encuentra la suya con dos tequilas de más...







domingo, 13 de mayo de 2007

Último día en Punta Cana

Día 8

Hoy era mi último día, la recogida para el aeropuerto la tenía a las 15:00, así que tenía toda la mañana para aprovechar.

Tras un suculento desayuno me pillé un motoconcho y me fui al Cortecito.


El Cortecito eran cuatro calles contadas donde podías comprar cualquier cosa, y allí que me fui a comprar lo que me faltaba, que si pareos, que si pendientes, que si pulseras..... todo con el debido regateo claro.







Vuelta al hotel en motoconcho y a aprovechar las horas que me quedaban.

Tenía que dejar la habitación a las 12, y no me hacía nada de gracia dejar mi maleta  a la salida del hotel mientras yo estaba en la piscina( rota porque a la ida se habían cargado los candados ), así que le rogué al de recepción que me dejara la habitación hasta las 14:30 por lo menos, me quería cobrar 20$ por las horas de más, y después de ponerle cara de pena varias veces me la dejó hasta esa hora gratis.

Así que me estuve en la piscina hasta que se me hizo la hora. Y a la hora indicada me vino a buscar la guagua, ahí dejaba mis vacaciones y todo lo vivido, me lo había pasado muy bien pero no había sido un destino de mis favoritos, así que lo dejaba sabiendo que probablemente no volvería nunca más.


Bueno pues una vez en el aeropuerto y ya con mi maleta facturada me dirigí a pasar el control, yo llevaba una botella de agua y un líquido para las picaduras de los bichos porque me habían comido viva, y sabía que me lo quitarían porque allí con los líquidos están igual que aquí. Total que paso la mochila por el scanner, el tío que lo controla no me dice nada, la pillo, tiro para adentro y de pronto me viene un policía y me para y me dice que si le puedo abrir la mochila "mmmm pero no he pasado ya el control? de donde ha salido este?", le abro la mochila y me saca el agua y lo de los bichos y me dice que con eso no puedo subir al avión, le digo que el agua vale pero lo otro por favor me lo deje subir ya que no iba a aguantar 8 horas en el avión con los picores de la muerte, y el tío que no, al final me pregunta el nombre, y luego la edad, luego me dice si le doy mi número de móvil y yo ya con el cachondeo le digo que si le doy mi móvil si me deja pasar lo que llevo, y el tío me dice que puede, total que le di mi supuesto número y me dejó pasar lo de los bichos y la botella de agua, menudos corruptos que están hechos!!!!

Desde dentro y al más puro estilo caribeño podías ver los aviones como aterrizaban y despegaban en las pistas, lo que hacía la espera más entretenida y llevadera, porque nos quedaban unas cuantas horas para embarcar.

Mientras estaba tan tranquilamente leyendo un libro, me vino el policía corrupto del control para ver si quería dar una vuelta con él, "mmm pues va ser que no ", vaya descarado estaba hecho, incluso le vino un superior a llamarle la atención, vaya tela.

El vuelo de vuelta fue una maravilla, con mi salida de emergencia reservada. Después de cenar me puse a dormir y no me desperté hasta el desayuno, una maravilla de viaje.




Punta Cana, de relax en el hotel

Días 6 y 7

Días dedicados íntegros al relax, que era al fin y al cabo lo que buscaba en esas vacaciones.

Como apenas salí del complejo y estaba siempre por la playa del hotel, me volví a encontrar con la primera trencera ( a la que no pagué ), y la tía cada vez que me veía se ponía a pegar voces, hasta que un día se acercó el guachiman ( policía del hotel encargado del bienestar de los clientes ), y me preguntó qué pasaba.
Le conté la historia, y me dijo que no me preocupara, que si ella no había hecho su trabajo tal y como me dijo no tenía la obligación de pagarle.
Además los vendedores ambulantes y las trenceras tiene un límite en las playas privadas de los hoteles, pueden andar por ellas, pero no pueden entrar a la zona de las hamacas, así que ya podía gritar la tipa desde la orilla que yo me hacía la sorda!!

Seguía disfrutando de mis días en el hotel, se comía de maravilla en todos los restaurantes, y como había bastantes me los recorrí todos.





Me bañé en todas las piscinas.






Y disfruté de grandes atardeceres.
















Por las noches me dormía escuchando el relajante sonido del mar de fondo, que más podía pedir?




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Días de sol y rones en Punta Cana

Día 5

Hoy dediqué todo el día a estar tirada en la hamaca, me levanté a media mañana un poco hecha polvo, después de la juerga de la noche anterior, y planté mi toalla en la hamaca de la playa.


Por la tarde después de comer me enganchó una fotógrafa del hotel y me hizo unas fotos de esas profesionales tumbada en aquellas arenas tan blancas.alieron muy bonitas, incluso me hicieron fotos con un mono araña de esos pequeñitos tan graciosos y luego me la imprimieron como portada del National Geografic, unas fotos muy curradas, que por cierto luego me dejé un pastón en ellas, 10$ por cada foto pequeña y 18$ por las que tenían portada de revista...pero bueno eran un recuerdo bonito.

Mi habitación estaba en la planta baja y daba directamente a la playa ( hab. 6104 ),



no podía quejarme de las vistas...

y era una gozada sentarte en la terracita con algo fresquito mirando al directamente al mar.

Enfrente de mi habitación habían unos pescadores que cada mañana los veía marchar a hacer su faena, y por la tarde llegaban con unos pescados enormes, que la verdad me quedé con las ganas de saber que peces eran.




Por la tarde quedé con mi amigo canario, y estuvimos un rato en el hotel tomando el sol, y luego fuimos caminando por la playa hacia la derecha, que como mi nuevo amigo se conocía bastante bien la zona me dijo que había un lugar muy bueno en aquella dirección, llegamos al sitio y desde luego era tremendo, el Soles Chill Out Bar.

Era un chiringuito en la playa que estaba abierto a partir del mediodía en el que se podía comer, estaba toda la tarde en plan fiesta playera de Ibiza, con musicón housero y unos sofás encima de la arena, y por la noche estaba más relajadito, en plan lamparitas encendidas, sofás llenos de cojines y música más chill out, me encantó ese sitio y allí estuvimos hasta la hora de cenar.


Esa noche era la salida con los animadores del hotel a la discoteca Tropicana, pagué 10$ los cuales me incluían el viaje en autocar y una consumición.


Tenía dos ambientes, unos caribeño y uno de house y tenía unos gogos típicamente caribeños con unas vestimentas bastante peculiares y una forma de bailar un poco rara, pero el sitio estaba guapísimo, fue la discoteca que más me gustó.

La discoteca es una cueva natural, en la que bailabas con los murciélagos!! pero eran inofensivos...










Allí nos tomamos una copas y lo pasamos bien unas horas, y luego a la hora de cerrar el autocar te llevaba de nuevo al hotel con la agustera...




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viernes, 11 de mayo de 2007

Tragos y playa en Punta Cana

Día 4

Hoy me levanté con la intención de volver a hacerme las trenzas, pero bien hechas.

Tras el desayuno, me salí fuera del hotel y paré un motoconcho que por 1$ me llevó a Plaza Bávaro, podía hacer el camino andando ya que no estaba demasiado lejos ( unos 20 min. ), pero preferí utilizar este medio de transporte típico del lugar.

Llegué pasadas las 9 de la mañana, para poder aprovechar el día, pero todavía no estaban las tiendas puestas, la mayoría estaban abriendo y las trenceras todavía no habían llegado.

Me dí un rulillo y entré en una de las pocas tiendas que habían abiertas, donde compré la mayoría de souvenirs que necesitaba. Los precios la verdad eran caros si lo comparábamos por ejemplo con Cuba, pero bueno ahora es cuando tenía que demostrar mi capacidad para el regateo.

Allí los regateaba con: "X dinero y te regalo el paquete de tabaco ", y ellos te decían: " X dinero y un beso ", " que caaaabrones!!! " bueno me ahorré algunos dólares dándoles besos, en la cara por supuesto.

Me pasé un rato en la tienda, y a todo esto las trenceras ya habían venido, me pedían 140$ por hacerme las trenzas, bueno aquí de nuevo me entreno regateando y al final consigo sacarlas por 30$, "bueeeeeeno, espero que me las hagais bien porque sino......"

Eran dos tías y yo ya les había explicado lo que me había pasado con la otra, y que no le había pagado así que ellas mismas.

Una ( la más mandona y con cara de mala leche ) empezó a trenzar por arriba, y la otra ( más buenecita y con cara más amigable ) empezó la parte de abajo. Cuando la borde acabó se fue, y la otra me dió el espejo para que mirara, no podía ser, me había hecho las trenzas super gordas y mal hechas, " noooooooooo, otra vez noooooo!!!!!", se lo digo a la otra y me dice que no hay problema, que me las quita y me las vuelve a hacer, que sabe que la otra no me las ha hecho bien y que no le gusta trabajar con ella, porque es muy mandona y no trabaja bien.

Y yo estaba ya con la cabeza dolorida y enrojecida de tanto meneo y tanto tirón, deseando que acabara.

A la tercera fue la vencida y al final mi cabeza lucía el aspecto que yo quería, le pagué y le di una propina por haberme hecho lo de arriba de nuevo. " Por fin!!!!! "

Ya se había hecho la hora de comer, así que paré un motoconcho de nuevo que me llevó de vuelta al hotel.

Al llegar había una guagua de lo más caribeña esperando en la recepción, supongo que sería de alguna excursión organizada o algo así.

Y después del atracón en el buffet nada mejor que una siesta en la playa debajo de la palapa.


Al despertar pasé el resto de la tarde en remojo con una piña colada cargadita de ron en el bar de la piscina, aquello era una gozada!!!




Los animadores como todas las tardes montaban bailes y juegos, y desde su caseta en la playa dirigían las actividades.

Esa tarde era la decoración con frutas, y participé en el concurso, teníamos que hacer una cara con las frutas que nos daban, una sandía, unos plátanos, unos pepinos, unas naranjas.... a mi me tocó hacerla con una alemana como compañera de equipo y entre que yo no sabía alemán y ella que no hablaba ni español, ni inglés, ni francés, como pudimos y con mucho sentido del humor conseguimos hacer una cara de lo más molona. Quedamos las segundas pero nos lo pasamos muuuy bien!

Por la noche en el hotel, pusieron puestecitos con cositas para comprar, e hicieron el espectáculo en el escenario de al lado del casino, así que pasé la noche entretenida.

Luego hicieron una fiesta en la playa, con hogueras y tal, y mi intención era ir, así que bajé hasta la playa pasándome antes por el bar de la piscina a coger algo fresquito, y allí me encontré al primer español que vi por aquellas tierras, era canario y estaba allí trabajando desde hacía un par de meses, empezamos a hablar y me resultó un tío muy simpático. Estuvimos compartiendo conversaciones y rones largo rato hasta que decidimos bajar a la fiesta de la playa, pero allí la verdad que fiesta había poca, así que me propuso llevarme a las discotecas de la zona, y a la primera que fuimos fue a Areito.

La discoteca estaba bastante bien, tenía dos salas una con regueeaton y sonidos caribeños, y la otra de housete, nos tomamos unas copillas y de allí nos fuimos al Montecristo.

Esta era más de dominicanos y turistas la verdad habían pocos, aquí sólo se escuchaban merengues, bachatas, salsas..... lo único malo las dominicanas, que creo que no nos tienen mucho aprecio a las españolas, porque me miraban desafiantes desde la pista y no dejaban que los tíos bailaran conmigo, pero bueno la discoteca estaba bien.

Con toda la yusca volvimos al hotel tras visitar algunas discotecas más, y entre los rones que llevaba, que era de noche y que todavía no me conocía el resort entero, esa noche me costó encontrar mi habitación y di más vueltas que un tonto hasta llegar.

















Otro día más en aquel paraíso que llegaba a su fin...




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viernes, 4 de mayo de 2007

Isla Saona, aguas caribeñas de fondo de pantalla

Día 3

Hoy tenía la excursión a Isla Saona con Canto de la playa, y me moría de ganas de pisar de nuevo el Caribe...(ya que Punta Cana está en el océano Atlántico).

Me recogieron del hotel a las 7 de la mañana, y en una furgonetilla hicimos el trayecto hasta Bayahíbe.

Pasamos por Higüey, una zona aún con ruinas y montes vírgenes y desnudos, que seguía siendo uno de los contornos turísticos más codiciados por la poderosa industria turística nacional e internacional, tal como lo demostraba el hecho del asentamiento de importantes complejos turísticos en la provincia llamada Salvaleón de Higüey, donde cada 21 de enero, millares de feligreses claman mejoría personal y de salud en el busto de la Virgen de la Altagracia.

Una de las atracciones de ese lugar era la Basílica de Higüey, templo en el que se daban cita cientos de devotos religiosos que le rendían culto a la Virgen de la Altagracia, patrona de esa demarcación.


La carne colgando de los ganchos a pleno sol y rodeada de moscas me recordaba a Egipto donde también se estilaba esta curiosa manera de vender el ganado.


Paramos para echar suco al carro y continuamos el camino hacia Bayahíbe.

Cuando llegamos por fin al Caribe, nos quedamos con la boca abierta, que playa más guapa!!

Allí nos recibió el Capitán Gringo al que le pagamos los 50 euros correspondientes de la aventura, cogimos la lancha y a surcar los mares!!

El mar, una vez ya estábamos bastante lejos de la orilla, no perdía ese tono azulado clarito tan característico del Caribe.

Nuestro capitán de la lancha se tiró y nos sacó unas estrellas de mar para que las viéramos, nos dijo que a la vuelta pararíamos en aquella piscina natural para bañarnos nosotros con ellas y sacarnos unas fotillos molonas, eso sí sin sacarlas del agua que si no se ahogaban.

Conforme íbamos acercándonos a Saona el paisaje se volvía más impresionante y virgen ( aunque no lo fuera del todo ).



Dejamos al cocinero en la playa donde luego comeríamos y nosotros continuamos hasta Canto de la Playa.

En cuanto llegué pillé mi cámara y me fui a investigar la isla.

Probablemente estaba en una de las mejores playas de las que había estado, o de las que cualquier ser humano había podido estar, porque aquello desde luego era el paraíso.























En aquella zona habían muchas rocas, corales y arrecifes listos para nuestro disfrute, y pasamos un rato muy agradable con las gafas y el tubo y viendo pececillos de colores y unos peces que eran como tiburones pero en pequeñito, una pasada.

Cuando llegamos a la orilla habían preparado un aperitivo a base de cocos y platanitos fritos, regado con ron, y refrescos para el que no quería alcoholizarse tan temprano.

Desde luego que la isla la miraras por donde la miraras era preciosa, y con dos vasos vasos de ron más todavía.

 Allí estuvimos disfrutando unas horas para luego coger de nuevo la lancha e ir donde habíamos dejado al cocinero haciendo las langostas.

 Antes de comer dimos un paseíto por las chocitas de souvenirs por si alguien quería algo.













Y dimos una vuelta por el "pueblo" para contemplar sus curiosos comercios.

 Tras la rica comida de langostas debajo de las palmeras y con los pies en la arena,


fuimos a visitar la escuela del lugar.


El mar en la playa en la que nos encontrábamos tenía unos colores impresionantes debido a la gran cantidad de algas que habían, y que le daban los contrastes azulados.






 De ahí nos subimos de nuevo a nuestra lancha y atravesamos los manglares.

Seguimos el camino de vuelta a Bayahíbe y nos paramos en la piscina natural que nos habíamos parado a la ida y nos tiramos al agua en busca de las estrellas de mar.


Después del remojón de nuevo a la lancha para ir un poco más adelante, donde ya no había tanta profundidad, para tomarnos unos rones mientras nos bañábamos con el agua por la cintura.


Vuelta a tierra firme y aquí acababa el trayecto acuático , ahora nos faltaba volver a Punta Cana en la furgoneta.


Nos recibió el Capitán Gringo para ver si nos había gustado y tal, un tío muy serio y muy profesional, nosotros estábamos encantadísimos, y rojitos como gambas!!!

De vuelta al hotel, duchita y a cenar, y luego a ver el espectáculo de esa noche.
Luego, unos tragos con mi amigo Alexis en el bar de la piscina.


























Y como estaba bastante echa polvo me fui a la habita a quitarme la mierda de trenzas que había echo la tía aquella, con la intención de ir mañana a otro sitio para volvérmelas a hacer pero bien hechas.




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