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martes, 12 de febrero de 2013

Salamanca

Salamanca, ciudad en la cual estuve viviendo un tiempo y de la cual no guardo muy agradable recuerdo, sin ofender a nadie pero digamos que la España profunda que se respira allí nada tiene que ver conmigo ni con mi estilo de vida, pero bueno, le dedicaré una entrada.

La Plaza Mayor es quizá lo más famoso de aquí, bastante grande y abierta y llena de terrazas en veranito.

Fue construida en el periodo que va desde el año 1729 al 1756, en estilo barroco, y el ayuntamiento se encuentra presidiendo la plaza.

Definida por Miguel de Unamuno como “Es un cuadrilátero. Irregular, pero asombrosamente armónico.”

La plaza mayor de Salamanca no es un cuadrado perfecto (es un cuadrilátero irregular) y ninguna de sus fachadas mide lo mismo.


En ella es donde se celebra la Nochevieja Universitaria, que se celebra 15 días antes de la nochevieja oficial y en la que se reúnen cientos de personas con bebidas, bolsas de gominolas y ganas de fiesta, y en la que a las 12 en punto de la noche suenan las campanadas y simulan el fin de año.

También es muy conocida y renombrada su Catedral.

La Catedral nueva se construyó entre 1513 y 1733 conservando la vieja. En un principio pensaron derruirla, aunque se impuso el criterio de mantenerla abierta al culto mientras se realizaba la construcción de la nueva.
Al terminar las obras en el siglo XVIII, reconsideraron la idea de destruirla y por esa razón se conserva actualmente. 



No obstante, el muro derecho de la Catedral Nueva se apoya sobre el muro izquierdo de la vieja que quedó parcialmente reducido con la nueva construcción, por lo que hubo de ser reforzado hacia el interior del antiguo templo.

La catedral es, junto a la de Segovia, una de las dos últimas catedrales de estilo gótico que se construyen en España.

Si eres de los que como yo que pasa un poco del tema catedrales, te puedes entretener buscando por su exterior el famoso astronauta y la famosa rana...




Aunque no me gusten las catedrales, realmente por fuera es bien vistosa y bonita,



 y la iluminación nocturna la favorece bastante.

El casco antiguo de Salamanca fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1988.

Como era difícil escoger uno de los edificios de su sin igual casco histórico, la UNESCO decidió, en decisión salomónica, declarar el conjunto del casco histórico entero.


También se puede visitar el Ieronimus, las torres medievales de la Catedral, con sus 110 metros de altura.

Las dos torres se llaman Torre Mocha y Torre de las Campanas, la primera cumplió durante gran parte de la historia su papel de torre defensiva, mientras que la segunda se encargaba de ordenar y marcar el tiempo para la comunidad.


Cuenta con numerosas gárgolas, almenas y pináculos.  

El actual campanario está compuesto por catorce campanas, la campana más grande y conocida de la torre del campanario es la campana mayor que recibe el nombre de María de la O.


En su interior se pueden encontrar desde antiguas partituras,


a grandes columnas con todo tipo de detalles de la época.


La Casa de las Conchas es otro de los atractivos de esta ciudad, comenzó a construirse hacia 1493 y su edificación concluyó en 1517.

Las conchas eran el símbolo de la familia Pimentel, y decoran la fachada del edificio desde la boda de Juana Pimentel con don Arias Maldonado en 1517.

A lo largo de la historia ha sufrido importantes modificaciones y restauraciones, y actualmente es una biblioteca para disfrute de todos los ciudadanos.

 Justo enfrente se halla la Universidad Pontificia, una universidad católica española y de carácter privado, fundada en 1940.


También se puede dar un paseo por el río Tormes, afluente del Duero, río que cruza la ciudad de Salamanca.

 En él se pueden encontrar obras relacionadas con este río como el Lazarillo de Tormes, llamado así por ser este su lugar de nacimiento.



lunes, 11 de febrero de 2013

Castillo del Buen Amor II

A la mañana siguiente, despertarse y contemplar el nuevo día desde la pedazo de terraza no tenía precio.

Y la piscina, lástima que no fuera verano...

Tras un copioso desayuno y antes de abandonar el castillo nada mejor que un volteo por todos sus rincones.

Recorrimos sus 3.000 metros cuadrados, sus 4 torreones y el gran foso de 15 metros de ancho y 8 de profundidad.

Justo al lado del castillo se veía un laberinto,

y tras hacer el check out fuimos a perdernos en él...

De ahí acabamos en un pequeño lago, y ya que por la zona no había nada más que ver, dimos por finalizada nuestra visita en el Castillo del Buen Amor.





martes, 5 de febrero de 2013

Castillo del Buen Amor I

Mirando por Internet acerca de lo que podíamos visitar más o menos cerca de donde estábamos viviendo ( Salamanca ) encontramos el Castillo del Buen Amor.



Nos costó bastante llegar, porque la carretera que lleva hasta él, en medio de una finca perdida en la nada, no está nada bien señalizada.




Pero en cuanto llegamos nos encantó!! Después de haber visto la Abadía de los Templarios este me pareció mucho más auténtico y mucho más "castillo" que el otro.



Aquí no habían ni ascensores ni Spas, aquí para subir a las habitaciones tenías que hacerlo como en la época, así que más valía no llevar demasiado equipaje...


El Castillo por dentro está decorado con un gusto exquisito, y con piezas de la época medieval.

 Fue originariamente una fortaleza y las primeras informaciones datan del 1221 d.C. en tiempos del rey Alfonso IX.

 Tras dejar los bártulos en la habitación y dar un pequeño volteo por el castillo fuimos al restaurante para cenar.


Nos contaban los camareros que en este restaurante era el lugar donde antiguamente daban de comer a los caballos.

 Para empezar pedimos unos entremeses ibéricos,

 un rissotto de setas variadas y trufa,

 un huevo poché con foie, trufa y costrones de bacon,


cerdo crujiente con verduras,

 y el mejor solomillo con foie que me he comido nunca.


 Tras la copiosa cena, un paseíto por el castillo para bajarla.



Y con nuestras pedazo de llaves medievales para la habitación que nos fuimos.


La habitación comodísima, aunque claro no dejaba de ser un castillo remodelado así que como esa noche hacía muchísimo viento, me costó bastante dormir con el silbido continuo de la ventana, pero a pesar de eso la cama era de las más cómodas en las que he dormido.




Castillo de Buen Amor II

viernes, 21 de diciembre de 2012

Ciudad Rodrigo

Para esta ocasión cogimos la carretera que va a Portugal para visitar Ciudad Rodrigo.



El paisaje hasta llegar es bastante seco y poblado de todo tipo de ganado.


 Íbamos en plan domingueros, así que al llegar aparcamos en un parque, sacamos los bocatas, las patatas y el bote de olivas y comimos la mar de a gusto.

Comenzamos la visita con la Catedral de Santa María.

El rey Fernando II de León ordenó su construcción al arquitecto Benito Sánchez, comenzando las obras en 1165.
Es de estilo románico de transición al gótico.
La torre neoclásica es del siglo XVIII, obra de Juan de Sagarvinaga. Destacan el bellísimo claustro, el deslumbrante Pórtico del Perdón (siglo XIII) y el extraordinario Coro obra de Rodrigo Alemán (siglo XV). En la nave central se encuentra una escultura de San Francisco considerada la primera imagen que se le hace en vida al santo de Asís.


Nos llamó mucho la atención que prácticamente en todas las esquinas y calles habían banderas francesas y portuguesas y soldados de la época, debido a las constantes batallas y guerras de años atrás.

Seguimos por la Plaza del Buen Alcalde, donde acababan de recoger los puestos de frutas y verduras que habían puesto desde bien temprano.

 El Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo fue construido a mediados del siglo XVI. En 1903 es objeto de una importante reforma en la que se le añade por el lado derecho lo que era la Iglesia de San Juan.
En su interior alberga un valioso Archivo Municipal.

Nosotros no entramos a su interior, pero pudimos ver desde fuera como detenían a un gitano portugués, que iba a compañado, como todos los gitanos, por 500 mil de su familia, qué habría hecho...


 Continuamos hasta la gran muralla que rodeaba todo el centro histórico del pueblo.

Fue construida por orden del rey Fernando II de León en 1160, aprovechando los restos de una muralla romana, con cal y canto.
Tiene un perímetro de más de dos kilómetros que se conserva íntegro, alcanzando en algunos tramos los 13 metros de altura. Fue muy reformada en el siglo XVIII.
Se conservan siete puertas de acceso al recinto amurallado.

Los torneos medievales representaban el exponente mayor del espíritu de la caballería y servían para, en tiempos de paz, demostrar las capacidades de una nobleza cuya función principal era la guerra.

Roma extendió su imperio mediante el poder militar de las legiones, cuerpos del ejército independientes capaces de ocupar territorios, y asediar y conquistar los castros indígenas.

Para los kilómetros que habíamos hecho ( 84 exactamente ) la visita a nuestro parecer no había sido provechosa, así que una vueltecilla más por el pueblo, y vuelta a casa.