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miércoles, 23 de marzo de 2011

Paphos Bird & Animal Park

Al dejar el hotel, fuimos en dirección al zoológico de Pafos, al cual llegamos tras atravesar una gran plantación de bananas.


El proyecto de este parque se inició por el amor que tenía hacia las aves, la fauna y la flora el Dr. Christos Christoforou.


El parque originalmente iba a ser para su enorme colección privada de aves, pero luego decidió hacerlo público para que todo el mundo pudiera disfrutarlo.

Al llegar nos dieron un plano de las instalaciones y los horarios de los shows, habíamos llegado justo a tiempo para el de las aves, y allí que nos fuimos ya que era el último pase.

Vimos a loros jugando al básquet, llevando el carrito a otros loros, haciendo puzzles...yo flipaba con la inteligencia de estos animales.

Luego sacaron unos búhos y los hicieron volar por el recinto, tan cerca de nuestras cabezas que uno hasta me rozó el flequillo!!

Tras el espectáculo empezamos a ver animales:


y un sinfín de animales más, así como también infinidad de especies de plantas y cactus.

La nota divertida de la tarde la pusieron las jirafas. Había una mujer en el recinto de estos animales que se dedicaba a sacarte fotos con las jirafas mientras les dabas de comer, y como nos hizo gracia decidimos hacernos unas.

Le preguntamos a la mujer si era posible, porque el parque ya estaba cerrando y a las jirafas no las veíamos por ningún lado, y nos respondió tal cual " Sí, espera que ahora las llamo", me hizo gracia su respuesta pero cuando la vi que agarraba una piedra, empezaba a dar golpes en la barandilla y gritaba los nombres de las jirafas no me lo podía creer, " Aguileeaaaaaa!!! ton ton ton, Aguileeeeaaaaaaaaaa!! ton ton ton!" y ahí salieron las jirafas de su casa, increíble!!
Pues nada ahí que nos hicimos unas fotillos con ellas, que por cierto la que nos hizo la tía salió desenfocadísima, pero bueno..

Con el atardecer ya sobre nuestras cabezas, nos despedimos del parque y emprendimos rumbo a Nicosia, que la teníamos a una hora y media más o menos.








martes, 22 de marzo de 2011

Coral Beach Hotel & Resort

Por gentileza de la empresa para la que trabaja mi novio, nos habían regalado una estancia de una noche en el hotel Coral Beach Hotel & Resort, situado en la ciudad de Pafos, a 500 metros de la Sandy Beach.



El hotel es un 4 estrellas con posibilidad de tener todo incluido, a nosotros por eso nos entraba la cena y el desayuno del día siguiente.

Las habitaciones, sencillas pero impecables, estaban bastante bien, con todo tipo de amenities ( que me encantan y que siempre me acabo llevando para casa, jejeje ), y con una botella de agua y otra de vino como bienvenida.

Una vez dejamos los bártulos en la habitación nos fuimos a investigar un poco el hotel en general.

Tiene unos preciosos jardines con laguitos y puentes que te llevan a la zona de piscinas.

Pese a estar en noviembre, hacía bastante calor y todavía íbamos en manga corta, pero el agua de la piscina exterior estaba bastante fría, así que como también había una climatizada pues elegimos esta para darnos un bañito.

Tras el relajante baño, seguimos chafardeando un poco la zona.

En la playa se podían hacer todo tipo de deportes acuáticos, aunque por poco tiempo no hicimos ninguno...

Por la noche la cena era buffett libre, y con lo que me gustan a mi los buffetts y con el buen estómago que tengo, disfruté de lo lindo!! todo estaba muy rico y había bastante variedad, y claro como yo lo quería probar todo, acabé un poco demasiado hinchada...

Fuimos a echar unas copillas a la habitación, y luego salimos a conocer la noche de Pafos, bastante muerto todo la verdad, un par de pubs abiertos y algún que otro puticlub, que por error entré en uno de ellos y sólo estaban el dj y el dracqueen ahí bailando y cuando vió que abrí la puerta vino corriendo hacía nosotros para que entráramos...qué horror!! miles de plumas y 500 kilos de maquillaje viniendo hacia nosotros rogándonos que entráramos!!! 

Seguimos echando unos cócteles por lo pocos garitos que habían abiertos a esas horas y bastante perjudicados al cabo de unas horas regresamos al hotel.

A la mañana siguiente...me quería morir!!!! tenía la cabeza que me iba a estallar y una considerable resaca!! en esos momentos es cuando dices la frase típica "ya no bebo más", que luego te dura una semana...después de 3 ibuprofenos 600 en un intervalo de 2 horas, conseguí salir de la habitación para ir a la piscina.

Mi novio, mucho mejor que yo, ya había desayundo y todo, cosa rara porque cuando salimos de fiesta siempre soy yo la primera que se levanta...

Yo, una enamorada del sol, que busca cualquier momento para sacar la cabeza como un lagarto buscando sus rayos, tuve que poner mi toalla a la sombra y estirarme en una hamaca a ver si se me pasaba el terrible dolor de cabeza.

El agua de la piscina, fría de cojones, como he dicho anteriormente me sirvió para quitarme la tontería de encima y tras unos cuantos baños, me recuperé.

Y me recuperé tanto que me animé a hacer una clase de buceo y todo.
Era en la piscina y te enseñaban a respirar con una bombona, nunca lo había probado, aunque me encanta hacer snorkel, así que decidí probarlo, y allí que me puse todo los enseres necesarios.

El hambre empezaba a hacerse notar y teníamos que dejar ya las habitaciones, el resto de compañeros se fueron directamente para Nicosia y otros hicieron un Mc Donals, nosotros preguntamos en recepción si podíamos comer en el hotel, y pagando claro nos dijeron que sí.

Así que otra vez hartón de comer.
Tras la comida y aprovechando que todavía era de día, dejamos las cosas en el coche y nos fuimos a dar una vuelta por la playa del hotel.

Y para finalizar la jornada decidimos ir al Paphos Bird  Animal Park, un zoológico bastante cerca de la zona.





sábado, 19 de marzo de 2011

Lárnaka

Lárnaka es la ciudad costera más próxima a Nicosia, a unos 60 km de la capital.
En ella se encuentra el mayor aeropuerto chipriota, y en el cual aterrizamos al llegar a la isla, el Aeropuerto Internacional de Lárnaka.

Un día fuimos a visitar su puerto, el segundo más grande de Chipre.

Fue fundada por los griegos en el siglo 14 a.C. y era conocida como Kition.

Aquí en su puerto pesquero pasamos una tarde de lo más relajados, sentados en las rocas mirando al mar.


Me encanta el mar, la playa, el agua, la brisa, ya sea para tomar el sol o para bañarme o simplemente como ese día para contemplar el vaivén de las olas y dejarme deleitar por su agradable sonido.



En el mismo puerto se encuentra el Castillo de Lárnaka, donde enormes y numerosos cañones guardan el puerto desde las almenas de este fuerte medieval.



No pudimos entrar porque justo ese día estaba cerrado, pero sé que en una galería de la primera planta se encuentra la colección del Museo Medieval Local, que cuenta con impresionantes espadas y dagas, armaduras medievales y arcabuces, cerámica de los siglos XII al XVIII y piezas bizantinas de la época de los Lusignan y otomanas.

Dejando el castillo atrás nos dimos una vuelta por el paseo marítimo.



Aquí hay infinidad de restaurantes y cafeterías para tomar algo.

Giramos por una callecita y nos encontramos de frente con la Iglesia de San Lázaro,que con los colores del cielo atardeciendo se veía muy bonita.



Data de finales del siglo IX, tras la resurrección, Lázaro, fue ordenado obispo por el santo Barbabé y llegó a Chipre donde ejerció su cargo. Durante la época de los francos, la iglesia fue transformada en mezquita por los turcos. Posteriormente, se volvió a convertir en iglesia a finales del siglo XVI.



En 1970, durante unos trabajos de restauración, se encontró una cripta en el altar que se dice que contiene el sarcófago de Lázaro.



Como ya he dicho otras veces no soy de entrar a iglesias porque no soy religiosa,



pero las iglesias ortodoxas siempre me sorprenden por el recargamiento en la decoración.



Otro punto de interés de la ciudad de Lárnaka es el Lago Salado, que se encuentra enfrente de Mackenzie Beach.

Es una compleja red de cuatro lagos salados (3 de ellos interconectados) de diferentes tamaños, con una superficie total de 2,2 km².

En invierno es un lago como otro cualquiera con más de 85 especies de aves acuáticas, entre ellas los flamencos rosados.


Y en verano el agua se seca y se convierte en una gran extensión de sal.



jueves, 17 de marzo de 2011

Alagadi beach, Zona Turca de Chipre

La segunda vez que fuimos a visitar las playas de la zona Norte Turca, después de consultar la guía de Chipre, decidimos ir a Alagadi Beach, donde supuestamente desovaban las tortugas, y aprovechando que el mes en el que nos encontrábamos era el idoneo para el desove pues allí que nos fuimos a conocerla.



Esta vez pasamos el check point por Nicosia.

Una vez presentada toda la documentación, nuestra y del vehículo, emprendimos nuestro viaje hacia la costa norte de Chipre.

Lo primero que nos llamó la atención fue la ausencia de carteles (como ya nos había pasado el día que fuimos a Salamina), se ve que aquí todo el mundo se conoce los caminos porque no había ni un sólo cartel que nos indicara alguna dirección...

Y lo peor es que cuando le preguntábamos a alguien como llegar hasta la playa, ninguno hablaba inglés!! y en turco pues como que no...

Salimos pronto de Nicosia para aprovechar el día, y cuando llevábamos dos horas conduciendo todavía no habíamos llegado a la playa ( y eran unos 80km ).

La banderita turca en las montañas cada vez la teníamos más cerca, pero y la playa???

Pues nada a seguir conduciendo con 40 y pico de grados hasta dar con ella.

Por fin llegamos a una, después de hacer una paradeta para estirar las piernas y comprar hielos para la nevera, imprescindibles!!

La playa estaba bien, y yo por mi me hubiera quedado allí mismo aunque no fuera la que estábamos buscando, pero a los amigos con los que íbamos no les gustó y seguimos buscando la jodida Alagadi beach.



Después de otra hora casi de coche por fin llegamos!!!



Pero...y las tortugas??...no habían tortugas!!! habíamos estado 4 horas de camino para ver tortugas y no habían tortugas!!! que desilusión....

Y encima la playa no era nada del otro mundo, mucho mejor las de la zona de Ayia Napa...



Pues nada con resignación sacamos nuestros bártulos y comimos algo, que ya teníamos el desayuno en los pies.

Y como estábamos a más de 40 grados y sólo teníamos una sombrilla para 6 pues nos turnábamos la sombra y cuando no nos metíamos en el agua a hacer snorkel.



Nos divertimos un rato sacando ermitaños del mar y haciendo carreras con ellos, como críos...y al rato decidimos irnos porque hacía muchísimo calor y la playa en sí era bastante fea.

Así que nada, otra vez de vuelta a Nicosia, que por cierto tardamos menos en llegar, pero en lo que tardamos esta vez fue en encontrar el check point que no lo veíamos por ningún lado, que desaaaaastre de día!!!!

Desde ese día no hemos vuelto a visitar esta zona, no sé si en un futuro nos animaremos porque después de esto...

sábado, 12 de marzo de 2011

Kakopetria

Chipre a parte de tener playas, también tiene montañas, se encuentran en el centro de la isla y forman la Cordillera de Trodos.



Así que en cuanto vino el fresquito, y la temporada de playas se acabó empezamos a visitar pueblecitos de montaña.


El primero al que fuimos fue Kakopetria, situado a 55 km de la capital, y con 1.200 habitantes.

Un pueblecito encantador y de esos típicos de montaña, rodeado de bosques de gran espesor.

El río Klarios atraviesa todo el pueblo, y las casas y restaurantes están construidos en sus orillas.

Como habíamos llegado a la hora de comer, lo primero que hicimos fue buscar un restaurante, y en el primero que vimos nos metimos.

Nos sirvieron una rica sopa de vegetales,

y un plato combinado de carnes, muy rico todo.

Con el estómago lleno nada mejor que una buena caminata para bajar la comida.

Los habitantes de Kakopetria son de lo más encantadores, entre sus calles, a las afueras de sus viviendas, podemos encontrar sus pequeños negocios de plantas, hierbas aromáticas, mermeladas,y todo tipo de productos caseros hechos por ellos mismos.

Paseando entre sus calles, nos encontramos con la iglesia del pueblo, y entramos para verla.

Cuando entramos no había nadie, pero al minuto entró una abuelilla de esas entrañables, de unos 80 años, metro y medio de estatura , y toda vestida de negro, que se ofreció a explicarnos acerca de la historia de la iglesia.

Yo no soy religiosa, pero me gusta ver todo tipo de monumentos y aprender de las diferentes culturas y religiones del mundo, y la religión ortodoxa era algo bastante desconocido para mi.

Seguimos caminando por el pueblo, respirando el aire puro de las montañas y sintiendo la tranquilidad de sus calles casi desiertas.

Y digo casi, porque al igual que en todo Chipre, el pueblo estaba lleno de gatos.

Los gatos son muy queridos en Chipre, y la gente los cuida y los alimenta. Se dice que el primer gato domesticado vivió en Chipre hace unos 10.000 años.
La razón de que haya tantísimos gatos en la isla se remonta a miles de años atrás cuando debido a una gran sequía Chipre se llenó de serpientes venenosas que atacaban a sus habitantes, así que Constantino, emperador de esa época, trajo un barco lleno de gatos hambrientos con la intención de que acabaran con las serpientes, y así fue; por eso los gatos son muy queridos en toda la isla.

Dimos un par de vueltas más por el pueblo, y como tampoco era muy grande, en una horita ya lo habíamos visto.

Así que vuelta para Nicosia, pasando por las increíbles y magníficas montañas de Trodos.