Translate

lunes, 5 de marzo de 2007

De ruta por Hamburgo

Día 2

Hoy nos levantamos bien tempranito, desayunamos como reinas y en marcha!

Primera parada, un parque muy bonito en el que había un edificio que por su fachada debía de ser importante, sin embargo no sabíamos y aún sigo sin saber de que se trataba.

Luego nos dirigimos al puerto desde donde salía el bus que nos iba a hacer un city tour por Hamburgo.

Desde el puerto de Hamburgo partieron antiguamente los grandes barcos hacia ultramar y aún hoy atracaban de tiempo en tiempo imponentes cruceros de lujo. El puerto de Hamburgo era también uno de los lugares de trasbordo marítimo líderes en el mundo y el puente entre el continente y ultramar.



Nuestra ruta desde la parte superior del bus ( guiri total ) empezó pasando por todo tipo de llamativas fachadas.

La zona de los canales del puerto de Hamburgo contaba en el pasado con grandes almacenes para el depósito de mercancías. Sin embargo, con el correr del tiempo y la implementación de contenedores, estos grandes edificios quedaron vacíos. En la actualidad la zona ha cambiado de aspecto drásticamente y en los antiguos almacenes se construyen viviendas, comercios y paseos, manteniendo las fachadas originales. En un lugar digno de ser visitado y de fácil acceso.

El lago Alster se veía precioso con todos los barquitos de vela navegando por él.

Pasamos por las calles comerciales (Spitalerstraße y Mönckebergstraße)

llegamos a la plaza del Ayuntamiento (Rathausmarkt), donde varias veces al año tenían lugar grandes mercados, ferias al aire libre y otros espectáculos, por ejemplo el cine nocturno al aire libre durante el verano.

Allí se levanta el edificio, llamado Rathaus, construido entre 1886 y 1897 y sede del actual municipio de la ciudad.

Sobre una pequeña colina (Neuer Weg o Rambachstraße) se encontraba la famosa iglesia de St. Michaelis “Michel”, símbolo de la ciudad con 132 metros de altura que la conviertía en la construcción más significativa del barroco protestante en Alemania.


Y llegamos a Reperbahn, una calle de casi un kilómetro repleta de luces de neón y animación nocturna. Tanto es así que al barrio antiguo de St. Pauli se le ha llegado a denominar “la Babel del Pecado”.

Es en esta calle donde se desarrollaba la vida nocturna de la ciudad, se combinaban los bares rústicos, con los clubes nocturnos más agitados del país. La buena reputación de los clubes de la zona se veía en la calidad de los músicos y artistas. Sólo los mejores Djs del escenario dance mundial tocaban en estas discotecas.

Aquí acababa nuestro tour, no había estado mal, habíamos visto lo principal del centro de la ciudad.

Fuimos a respirar aire puro al Planten un Blomen( plantas y flores ), un parque que se extendía desde St. Pauli al lago Alster, donde hace siglos volaron bolas de cañón danesas.



En el interior pudimos gozar de los viejos jardines botánicos y de los invernaderos tropicales así como del jardín japonés más grande de Europa, aquello era un oasis de la tranquilidad.

Era una atracción única: la combinación de plantas, rocas y agua creaban una imagen idealizada, miniatura de la naturaleza de Japón.


Allí estuvimos paseando un rato, para luego ir a cenar algo, dejar bolsas en el hotel, descansar media horilla y de nuevo a la city.

Fuimos al lago Alster y alrededores a seguir con la fiesta que allí había montada.


El centro urbano de Hamburgo presentaba a sus visitantes una acción creativa: más de 100 figuritas "Hans Hummel" de tamaño real,


diseñados por artistas reconocidos y jóvenes estudiantes de arte,y se encontraban por doquier en el centro.


Los Hans Hummel, eran los llamados portadores de agua y era un símbolo hamburgués del último siglo, eran modestos aguadores que vendían agua por las casas de una ciudad que en el pasado y aún estando rodeada de agua por casi todas partes, carecía de agua potable.

Por el lago Alster pasamos la noche contemplando la más de media hora de fuegos artificiales, tremendo espectáculo por cierto, y bebiendo cervezas sin parar...




































Día anterior                                                                                                                       Día siguiente

Hamburgo, más canales que Venecia y Amsterdam juntos

Septiembre 2005

Gracias a mi trabajo y en un Workshop de Alemania y Austria celebrado el mes anterior me había tocado un fin de semana completo en Hamburgo para dos personas, vuelo + hotel + bono de transporte para todo el fin de semana + city tour.

Así que llamé a mi amiga Paloma y allí que nos fuimos a comer bratwsburgs!!!

Desde el siglo XVI Hamburgo fue un puerto importante para la importación de bienes procedentes de las colonias españolas.

Hamburgo fue el primer estado europeo que reconoció, en 1826, la independencia de Latinoamérica. En la actualidad casi todos los países latinoamericanos tienen un consulado en Hamburgo.

En el siglo XIX el puerto de Hamburgo se convirtió en la puerta al mundo para millones de emigrantes. Aproximadamente 500.000 personas emigraron a Latinoamérica.

Con sus 1,7 millones de habitantes, la Ciudad Libre y Hanseática de Hamburgo es la segunda ciudad más grande de Alemania, y a la vez uno de los estados federados o länder de la República Federal de Alemania. Es decir, Hamburgo es a la vez ciudad y estado.




Con 30 metros cuadrados de superficie de vivienda por persona, Hamburgo tiene el promedio más alto de todas las grandes urbes del mundo. El 14 % del perímetro de la ciudad lo constituyen zonas verdes y de descanso.

Cuenta con 2302 puentes, más que Venecia y Amsterdam juntos. Con más de 90 consulados Hamburgo ocupa el segundo lugar en el mundo después de Nueva York.

Interesante esta ciudad, y nosotras íbamos a conocerla un poco más de cerca.


Ruta:






Día 1

Llegamos a Hamburgo a la hora de comer, y enseguida nos fuimos a dejar las maletas al NH Hamburgo que era el hotel que nos habían reservado. Un lujazo de hotel, tenía una pedazo de sala de estar con una cocina, todo enmoquetado y lleno de espejos, y luego separada por una puerta corredera estaba la habitación, el water en un lado y la bañera y la pica en otro. Vamos el mejor hotel en el que ese momento había estado.

Enseguida dejamos los bártulos y nos fuimos a investigar la ciudad.

Pasear por la ciudad es no parar de contemplar afiladas iglesias y lujosas fachadas.


Sus calles, tan extravagantes como únicas, eran idóneas para zambullirse en ellas y buscar lo que no se sabe ni qué buscar, la moda era igual de extravagante que las calles en la que se exponía.

Los nombres de las calles, como casi todas las palabras en alemán, eran impronunciables, como para preguntarle a alguien por alguna calle!! menos mal que llevábamos nuestro mapa y con señas o en inglés nos hacíamos entender.

Se hizo de noche y nos entró bastante hambre. Cogimos el mapa y al azar fuimos al lago Alster y de casualidad nos encontramos con que estaban celebrando la fiesta Alstervergnügen, una fiesta de cuatro días y en un total de 15 escenarios que se presentaban artistas musicales de todos los estilos, danzas, teatro, deporte, representaciones artísticas y además placeres culinarios. "Qué bieeeeeeeen!!!!"

Lo primero fue comernos unos bratwsburgs hechos en unas brasas superenrrolladas, que iban subiendo y bajando con un manivela según iban cogiendo color las salchichas, tecnología alemana...

Unas copichuelas en los garitos que habían con buena música de fondo, y vuelta al hotel a descansar que al día siguiente nos esperaba tour a saco por la city.




Amsterdam, últimas horas

Día 3

Ya se acababa nuestra corta aventura holandesa, hoy sólo nos dio tiempo de ir a un coffee y vuelta para el aeropuerto.
Dejamos atrás los canales, mientras decíamos adiós a aquel país tan enrrooollaaaooo.

Una vez en el aeropuerto pudimos comprobar lo que llegan a trabajar y estresarse los hansens estos.





Qué maravilla de país, espero repetir algún día!




Día anterior


Amsterdam, navegando por los canales


Día 2

Hoy tras el desayuno y con cierta resaca nos fuimos a coger un barquito de esos que recorrían los canales, eran como taxis y tenían varias paradas a lo largo de ellos.


Así podríamos ver en poco más de una hora todo Amsterdam pudiéndonos bajar en cualquier parada a echar un vistazo y continuando el recorrido.


Pasamos por el Rijksmuseum, este museo estatal era la joya del patrimonio cultural de Holanda.

El museo de arte e historia más grande de los Países Bajos se encontraba en la elegante plaza Museumplein, en pleno centro de la ciudad de Amsterdam. Su edificio neogótico albergaba la magnífica colección nacional de arte incluyendo unas 5.000 pinturas, 30.000 piezas de arte aplicado y 17.000 objetos históricos.

Nos bajamos unas paradas más allá a comer algo. De nuevo con los cinco sentidos puestos en tranvias, bicis, coches y peatones...madre mía caminar por aquí suponía un estres considerable continuamente.


Cogimos el barco de nuevo y recorrimos la parte que nos quedaba.




Pasamos por el Amstel Botel, un hotel barco muy bonito emplazado en medio del canal, ( igualito al nuestro...)








Y justo al lado estaba el restaurante chino Sea Palace, que tenía una pinta estupenda y con las luces encendidas marcaba la entrada de la noche.







Vimos el Scheepvaartmuseum, el museo marítimo.


La exposición del museo era completada con la magnífica replica de un velero tradicional holandés, que databa del año 1749.










El resto de la noche hicimos una cena rápida de salchichas con patatas y nos fuimos a los coffees, qué íbamos a hacer con ese frío por la calle!







Día anterior                                                                                                                        Día siguiente

Amsterdam. Durmiendo en un barco

Noviembre 2005

Si hay una ciudad tolerante, una urbe sin prejuicios, un lugar donde la libertad parece llegar a su máxima expresión, ese sitio es Amsterdam. Me moría de ganas de ir a esos Coffeeshops y de conocer ese ambiente bohemio de Holanda y que mejor compañía para este viaje que mis dos queridos hermanos.

Holanda se hallaba límitada hacía el este con Alemanía y hacia el suroeste con Bélgica, sus costas bañadas por el Mar del Norte la separaban hacía el noroeste de Gran Bretaña. Tenía una superficie de más de cuarenta mil kilómetros cuadrados, pero un importante porcentaje de esta superficie se hallaba ocupado por el agua y además gran parte de su territorio se hallaba bajo el nivel del Mar del Norte.




El agua era contenida por diques monumentales y todos los recursos hídricos tenían un eficiente control. Por ejemplo, cuando el avión en el que viajábamos aterrizó en el Aeropuerto de Schiphol, la pista se hallaba a mas de cuatro metros bajo las aguas del Mar del Norte.

La producción agropecuaria, los viveros con los famosos tulipanes y los molinos que hoy rodeaban la ciudad, son las postales típicas del país. Más la economía de Amsterdam y de toda Holanda se hallaba consolidada en empresas de energía, servicios financieros, tecnología y actividades comerciales diversas.

Actualmente Amsterdam estaba asentada en decenas de islas unidas por centenares de puentes, todas las construcciones tenían su fundación sustentada por pilotes o estacas de madera, actualmente se los reemplaza por hierro y hormigón, enterrados a decenas de metros de profundidad a través de la turba y la arena hasta tocar el sustrato arcilloso. Los canales de Amsterdam eran una forma de controlar el agua dividiendo el cauce del río Amstel en numerosas vías navegables y a su vez constituían una excelente red de transporte y comunicación.


Ruta:






Día 1

A las 7 de la mañana salía el vuelo, así que el madrugón que nos pegamos fue de escándalo.

Era el primer viaje, aparte del pueblo, que hacíamos los tres hermanos juntos y sabíamos que nos lo íbamos a pasar de puta madre, y así fue.

Llegamos al aeropuerto de Schiphol, y hay que ver lo que nos costó salir de él, es el aeropuerto más lioso que he visto nunca, con mil letreros pero ninguno nos llevaba a las salida, al final después de preguntar mucho y de dar más vueltas que los tontos, conseguimos salir de allí.

En el mismo aeropuerto, por poco más de 4 euros cogimos el tren hasta la Estación Central de Amsterdam, el trayecto eran 15 minutos.

Allí habíamos reservado un barco para pasar nuestra estancia. Porque en Amsterdam aparte de haber los típicos hoteles, también cabía la posibilidad de reservar un barquito de los que están atracados en los canales, y el nuestro se llamaba Friendship.

Lo miramos por Internet, el barco era para 4 personas y se alquilaba entero. Tenía dos partes separadas entre sí por la cocina y el baño, en una parte vivía el dueño y la otra era la que alquilaba. La cocina y el baño eran zonas comunes compartidas por ambos, pero la verdad es que coincidimos poco con el dueño.


Nos costó muy poco encontrar el Friendship, llevábamos un mapa muy enrrollao y sin problemas llegamos a él. Nos recibió el dueño, con unas pintas..... El tío iba en pijama, con toda la camiseta llena de lamparones, descalzo y con unos ojos de requetefumao para las horas que eran, y del barco salía una peste a marihuana que te cagas, vaya personaje!!!!

La verdad que a pesar de su aspecto el tío era muy majo, y el friendship por dentro estaba muy limpito, así que dejamos las mochilas y nos fuimos a recorrer canales, calles y coffees sobretodo coffees.

El primero al que entramos fue el The Doors,

 y justo al lado estaba The Bulldog, al que también entramos nada más salir del otro....jejeje!!












Mapa en mano y con una fumada considerable nada mejor que respirar aire puro en el Vondel Park, el parque más famoso de Amsterdam.

Situado al oeste de la plaza Leidseplein y el Museumplein e inaugurado en 1865.

 Nos dimos un agradable paseo, a pesar del frío que hacía, y seguimos nuestra rutica.













Las primeras horas en Amsterdam habían sido altamente positivas, la única pega, y más con la empanada, era esquivar a todos los vehículos que circulaban a la vez por la ciudad, teníamos que estar pendientes de los coches, las bicis y los tranvías, y las que menos controlábamos eran las bicis, porque cuando nos dábamos cuenta íbamos caminando por su carril, que están pintados de rojo oscuro.




Comimos unas hamburguesas raras de unas máquinas en las que echabas los euros y se abría la puertecita de lo que tu escogieras, habían desde hamburguesas simples, a completas, hot dogs, croquetas, vegetales.... y se ve que era lo que solía comer la peña porque los locales estaban llenos...


Con el madrugón y lo demás necesitábamos una siesta, así que de nuevo al Friendship a echarnos un ratillo.

Por la noche fuimos al Barrio Rojo, donde las prostitutas exhibían sus cuerpos sin pudor a través de los cristales a lo largo de los canales adornados con luces rojas.

Aquí no era posible grabar ni hacer fotos, porque si sacabas la cámara en un momento tenías al chulo pegándote dos ostias, y aclarándote que “AQUÍ NO SE PUEDEN HACER FOTOS”.La verdad me impresionó bastante, además de ver que todas eran muy guapas. En la media hora que estuvimos lo que es en la zona de las putas nos ofrecieron coca y extasis un millón de veces...no, gracias.

Como en Amsterdam no se puede fumar por la calle fuimos a otro Coffee pa seguir la noche como los holandeses...




Acabando el viaje por La Habana Revolucionaria

Día 8

Último día en mi querida Habana.

Tras el desayuno fuimos a dar una vuelta por el Museo de La Revolución y alrededores.


El Palacio Presidencial permaneció ocupado entre 1920 y 1960, y en la actualidad albergaba el Museo de la Revolución, cuya visita resultaba de interés para todo aquel que sintiera curiosidad por la historia más reciente de Cuba.

Fotos, documentos, banderas, armas, objetos que exaltaban la lucha revolucionaria contra la dictadura de Batista en un ambiente que, por su sacralización, excedía los fines puramente museísticos e históricos.


En la plaza-jardín contigua se encontraba el Memorial Granma, donde se exponían, vehículos y avionetas históricos de la lucha urbana y revolucionaria, el yate Granma, que sirvió para trasladar desde Mexico a Cuba a Fidel Castro, al Che Guevara y a los demás expedicionarios que iniciarían desde Sierra Maestra la revolución contra Batista.

El memorial fue inaugurado el 1 de diciembre de 1976, como homenaje al vigésimo aniversario del desembarco de los expedicionarios del Granma.


En este Memorial se exponían objetos de gran significación desde el punto de vista histórico, tales como el cañón autopropulsado SAU-100 que utilizó Fidel Castro en Playa Girón, en abril de 1961, cuando Cuba tuvo que enfrentar y aniquilar la invasión mercenaria.


Igualmente en el Memorial Granma se exhibía un avión Mustang F-51 empleado por los combatientes del Segundo frente oriental Frank País, durante la lucha de liberación nacional,


y el camión en que se trasladaron varios atacantes del Palacio Presidencial, acción realizada el 13 de marzo de 1957 por integrantes del Directorio Revolucionario.


La llama eterna constituía un homenaje a los que enarbolaron las banderas legadas por los luchadores cubanos en el siglo XIX y los de la etapa de la república neocolonial en el siglo XX, así como a los que combatieron por la definitiva liberación nacional, por el socialismo y el internacionalismo proletario.
Exactamente el 19 de abril de 1989 el presidente cubano Fidel Castro encendió la pira situada en el Memorial “Granma”.


Nuestro viaje llegaba a su fin, y nada mejor que un paseíto en carruaje hasta el hotel antes de prepararse para el vuelo de vuelta.


Le decíamos adiós a esta hermosa isla llena de buena gente, de buena comida y de buenas playas, y que tanto nos había llenado en todos los aspectos.
Regresábamos a casa con aroma a Cuba, pero de una Cuba libre!!!


Hasta pronto Cuba.



Día anterior