Después de pegarnos el papeadón de pescado, fuimos a dar un paseo por la ciudad y llegamos a la Iglesia de San Lázaro, que toma el nombre de Lázaro de Betania, personaje del Nuevo Testamento que es resucitado entre los muertos por Jesús.
Esta iglesia data del siglo IX, y según la tradición ortodoxa, en algún momento después de la Resurrección de Cristo, Lázaro se vio obligado a huir de Judea y refugiarse en Chipre. Allí fue nombrado por San Pablo y San Bernabé como el primer obispo de Quitim (actual Lárnaca).
Se dice que vivió durante treinta años más y a su muerte fue enterrado por segunda y última vez en donde se encuentra la actual Iglesia de San Lázaro.
Así que entramos a la iglesia ( a pesar de no ser muy partidaria de ellas ) para ver la supuesta tumba de este hombre.
No sé si aquí realmente lo enterraron pero desde luego tenía toda la pinta de haber sido el lugar de descanso eterno de alguien.
Después de bajar unas escaleras y pasar por un pequeño túnel llegamos a la tumba.
Un par de fotitos más y alá, para fuera que se nos acababa el tiempo!
Antes de llevar a mi amiga al aeropuerto paramos un momentito en el lago salado para echar un cigarrito tranquilamente viendo la puesta de sol.
Habían sido unos días muy agradables en compañía de "mi pequeña", ahora tocaba dejarla en el aeropuerto, darle mil besos, desearle buen viaje y volver sola para Nicosia.
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