JENIPABU V
Día 5

Para hoy teníamos la excursión que más ganas tenía de hacer la del buggy, el dia entero recorriendo las playas de Redinha, Santa Rita, Jenipabu, Barra do rio, Graçandu, Pitangui, hasta llegar a Jacuma.
Como no, la hicimos con nuestra inseparable pareja de portugueses, ya que el buggy era de 5 y teníamos un conductor, Francisco, un hombre muy majo que nos dejó la excusión a muy buen precio.
Primero embarcamos, nosotros, el buggy, y la treintena de buggys más en un barco que nos llevaba a la otra orilla de un río.
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A un lado dejábamos las viejas embarcaciones,
y al otro lado recibíamos un lujoso puente aún en construcción,
y un poco más allá cuatro palmeras que daban la bienvenida a las dunas de Jenipabu.
Comenzamos la aventura bordeando la playa a toda ostia y con la música bien alta, " toma, tomaaaaaa".
Luego se metió por el interior, y empezaba la emoçao, como decía el buggueiro.
Nos llevó a una gran laguna en medio de las dunas.
No me cansaba de echar fotos...
Llegamos hasta la Praia de Jenipabu, muy bonita desde cualquier ángulo.
Y venga a la siguiente praia...
Se cruzó en nuestro camino un río, pero no problem, nos recogía una plataforma gigante, tu te quedabas sentado en el buggy,
Hicimos una paradita un poco más larga para darnos un bañito y tomar unas caipis y unos pinchos de langosta y camarones, riquísimos!!
Y de allí nos fuimos a la Lagoa de Pitangui,
Con unas cuantas caipis seguimos en camino,
por las dunas mas empinadas del camino, " Yuuuuuuuuhuuuuuuuu" eso si que era emoçao, como bajaba el buggy por la arena..
Desde allí divisábamos una hilera de palmeras y al fondo el Oceáno Atlántico.
Luego fuimos a tomar más caipis y a hacer Iski Bunda, una modalidad de esquí en la arena que consistía en tirarse desde una duna en un trineo y caer al río,
había que probarlo claro, y allí que fuimos a catarlo.
Y luego Aero Bunda, que consistía en una tirolina desde lo alto de la duna hasta un gran lago, donde soltabas el arnés, caías al agua y te recogían en una lanchita para dejarte en la orilla, y desde allí cogías un vagón como de montaña rusa que se subía duna arriba, una pasada.
A la hora de comer, le pedimos a nuestro buggeiro que nos llevara a comer langosta a donde él iría no a donde llevan a los turistas, y nos llevó a uno a pie de playa donde por poco más de 15 euros por persona nos hartamos de langostas grilladas, mmmmmmmmm...
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