domingo, 13 de mayo de 2007

PUNTA CANA VI

Días 6 y 7

Días dedicados íntegros al relax, que era al fin y al cabo lo que buscaba en esas vacaciones.

Como apenas salí del complejo y estaba siempre por la playa del hotel, me volví a encontrar con la primera trencera ( a la que no pagué ), y la tía cada vez que me veía se ponía a pegar voces, hasta que un día se acercó el guachiman ( policía del hotel encargado del bienestar de los clientes ), y me preguntó qué pasaba.
Le conté la historia, y me dijo que no me preocupara, que si ella no había hecho su trabajo tal y como me dijo no tenía la obligación de pagarle.
Además los vendedores ambulantes y las trenceras tiene un límite en las playas privadas de los hoteles, pueden andar por ellas, pero no pueden entrar a la zona de las hamacas, así que ya podía gritar la tipa desde la orilla que yo me hacía la sorda!!

Seguía disfrutando de mis días en el hotel, se comía de maravilla en todos los restaurantes, y como había bastantes me los recorrí todos, desde el italiano de la parte del Cana,



al más grande de todos que estaba en el Bávaro,



disfrutaba también de las piscinas,



y de los bares de las piscinas.



Por las tardes me regalaba con las puestas de sol,



y por las noches con la luna llena ( que casualmente muchos de mis viajes los he hecho en esa fase lunar ),




La última noche me fui con mi amigo canario a cenar fuera ya que estaba un poco harta del hotel ya, y fuimos al centro comercial de Palma Real.



Muy lujoso el sitio para el país en el que estábamos, y la cena aunque muy rica, bastante cara.

Por las noches me dormía escuchando el relajante sonido del mar de fondo, que más podía pedir?


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