Los días siguientes si que nos hizo buen tiempo, el sol salió por fin y el aspecto de la playa era este:

Ni que decir tiene que pasamos aquí los días tumbaditas en las hamacas en la orilla del mar con nuestro mojito en la mano.
Qué días más placenteros.
Hicimos snorkel ya que venía con el todo incluido del hotel, así que una mañana nos pusimos las gafas y el tubo y nos fuimos a explorar las barreras coralinas.
Vimos desde cerebros marinos,
hasta todo tipo de pececillos de colores que nos dejaron la mano llena de mordiscos, porque siguiendo los consejos del que nos llevó si nos tirábamos con un chusco de pan veríamos más, y en efecto la avalancha cuando nos tiramos en el agua fue espectacular, pero entre tantos peces y tan poco pan nos mordieron nuestros dedos!!
Los corales eran impresionantes, y el hecho de tener un montón de peces nadando a tu alrededor en aquellas aguas tan cálidas era una sensación indescriptible.
Por la tarde hacíamos más sesión de playa y piscina hasta que oscurecía.
Y por la noche nos íbamos con los animadores en un trenecito que ponía el hotel, a la discoteca-bar Los Troncos, que era una discoteca que estaba en una cueva, bastante chula y donde nos hinchábamos a bailar salsa y a beber mojitos y toda clase de combinados caribeños.
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